Presidencia de Membrete: No hay Programas Sociales ni Obras

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro.- En Zitácuaro, los programas sociales estatales y municipales brillan con luz propia… Pero por su ausencia. Una muestra más del vacío de poder municipal. Parece que, finalmente será cuestión de días para que se dé la definición del alcalde sustituto y tener ya un responsable a quien presionar para que, por fin, se comience a trabajar.

Aunque casi llegamos a la mitad de este 2019, el Ayuntamiento no ha hecho prácticamente nada. Sólo hacer como que se barren algunas calles, que se pinta algo de balizamiento en las avenidas y los festivales del día del niño y la madre. De ahí en fuera, nada.

De los programas sociales, mejor ni hablamos. Las despensas para adultos mayores, madres solteras y personas de escasos recursos económicos no sólo no se han entregado, sino que hay un retraso de meses. Estos apoyos que deben entregar los gobiernos estatal y municipal, en conjunto no se han otorgado por una sencilla razón: No hay dinero.

Al menos esa es la excusa. A esta falta de apoyo sociales que le dan razón de ser a los gobiernos locales, junto con las obras públicas y los servicios hay que sumar las becas escolares para estudiantes de escasos recursos.

El gobernador Silvano Aureoles Conejo manejó en campaña, como una de sus banderas de gobierno, la Beca Futuro. Eran apoyos de mil, mil 500 pesos para estudiantes de prepa y universidad.

Los apoyos comenzaron a entregarse, supuestamente, desde el segundo año de gobierno. Pero fue una supuesta entrega, porque aunque muchos jóvenes se incluyeron en los listados de beneficiados, fueron pocos a los que a final de cuentas les llegó el dinero.

Ya para este 2019, luego de adeudar miles de pagos, el gobierno estatal dijo que iba a suspender la beca, porque como el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció su propio apoyo de becas para ninis (jóvenes que ni estudian ni trabajan) a Silvano le pareció que era suficiente.

En el municipio, durante su primera administración, el ahora alcalde con licencia presumió las becas del Ayuntamiento como un avance en materia de justicia social. Afirmó que el número y la cantidad de los apoyos que otorgaba a estudiantes de escasos recursos no tenían precedentes.

Sin embargo, el año pasado, con el pretexto del proceso electoral y la renovación del Ayuntamiento sólo programó becas para la mitad del año. Es decir, el programa quedó cojo.

Ahora, en 2019 nadie habla del programa de becas. No se sabe cuánto dinero se le destinará y cuándo se entregará. Como decimos, ya estamos casi por finalizar mayo y el ciclo escolar está por terminar. Y nada. ¿Qué se hará, entonces, con el presupuesto destinado a ese programa?

Porque de lo que sí sabemos es que en el presupuesto se apartó una buena cantidad de millones para continuar con los privilegios a los funcionarios de primer nivel y algunos integrantes del Ayuntamiento, esos que siempre están dispuestos a levantar la mano cuando se les requiera.

Hay más de 2 millones y medio de pesos para viáticos y otro medio millón para el pago de celulares. Es decir, gastos suntuosos, superfluos que no tienen razón de ser en un Ayuntamiento tan quebrado económicamente como el de Zitácuaro.

Se trata de esos gastos que el propio Herrera afirmaba que no existían, que él mismo había desterrado, para ahorrar recursos. ¿Entonces? Es un presupuesto autorizado del que el propio Carlos o quien esté al frente del Ayuntamiento puede echar mano y beneficiar con él a quien quiera.

Pero, insistimos, más allá de todo ello, lo cierto es que el Ayuntamiento está paralizado, es inexistente, aunque sí cobra como si de verdad trabajara. Ya sabíamos que con Mirna Merlos Ayllón como encargada del despacho de la alcaldía los resultados iban a ser pobres. Lo que no imaginamos es que serían totalmente nulos.

Casi medio año y no hay programas sociales. Ni un peso de nuestro presupuesto ha sido canalizado a esos apoyos que hacen un poco más llevadera la vida de los que nada tienen.

Pero, de plano, tampoco hay programa de obras. Si bien la cantidad que este año se destinó a las acciones de infraestructura es risible, en comparación con ejercicios anteriores (alrededor de 80 millones), lo peor es que de plano ni hay plan ni trabajo, a esta altura de año. De plano, nada.

Nostalgia del Poder

No soportó ni dos meses alejado de los reflectores. Calvo, con huellas de su desgaste físico por el tratamiento contra la enfermedad que le come la vida, Pascual Sigala Páez regresó a la administración de Silvano Aureoles Conejo.

Dejó a finales de marzo el cargo de secretario de Gobierno, porque la responsabilidad, el trabajo era mucho, y sus fuerzas y capacidades, pocas. Se aferró el puesto, que es el segundo en importancia en el gobierno estatal, con uñas y dientes, hasta que su salud no pudo más.

Entonces, el alcalde zitacuarense, Carlos Herrera Tello, hizo realidad su sueño de dejar la presidencia municipal botada e irse a pasear por todo el estado, con cargo y poder, con su nuevo juguete.

Cuando se fue, Sigala apuntó que se concentraría en mejorar su salud, lo que debió de haber hecho desde hace meses, porque se supone que lo que padece es grave y requiere de un agresivo tratamiento.

Pero no soportó. El dinero no lo es todo, cuando no se tiene el poder y los reflectores. Así es que regresó. Claro, no al mismo cargo que tenía, porque Carlos Herrera ya está bien agarrado del puesto.

Así que su gran amigo, su compadre, su socio, su compañero de mil batallas, Silvano, le hizo un lugarcito cerca de la oficina del gobernador. Lo nombró coordinador de asesores. Quién sabe qué hará, pero sí estará de nuevo en la jugada, con reflectores a la mano…

Carlos Herrera: Bolas en el Engrudo

Por cierto, a Carlos Herrera Tello no le va bien con eso del supuesto despliegue del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Morelia. En los últimos días, la capital se había convertido en campo de batalla con múltiples ejecuciones a diario.

Todo hasta que este martes, a través de unas lonas que se instalaron en cruceros claves de Morelia, el grupo jalisciense dio a conocer su victoria en la batalla por hacerse de la plaza de la capital.

Obvio, los medios pidieron explicaciones al secretario de Gobierno, Carlos Herrera Tello, quien de entrada negó que el cártel tenga bajo su dominio Morelia. Y justificó con el argumento de que “aún hay muchos frentes abiertos”. O sea, ¿qué significa eso?

Es decir, ¿el cártel de Jalisco no tiene dominio de Morelia porque todavía hay muchos grupos que enfrentan al gobierno del estado el poder para poder dominar varias zonas del estado? ¿Eso quiso decir?

Si esa fue su explicación, entonces las cosas están peor de lo que pensábamos. No hay un grupo criminal dominante, hay muchos que pelean el poder. A Carlos Herrera se le hizo bolas en engrudo.

Además, apuntó que para finales de mayo se pondrá en marcha la segunda fase del plan de seguridad, “para buscar mejores condiciones de seguridad para los michoacanos”. Aunque no precisó en qué consiste esa nueva etapa, que nos brindará algo de bienestar.

Para no meterse en más problemas de los que ya había cometido, pidió a los medios que para mayor explicación sobre el posible avance del CJNG se dirigieran mejor a la Fiscalía del Estado. Es decir, el clásico caso de echarse la bolita…

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