El Reto del Nuevo Alcalde y sus Enemigos en el Ayuntamiento

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro.- Como lo adelantó esta columna, fue un hecho la designación de Hugo Alberto Hernández Suárez como alcalde sustituto. Sin embargo, no tendrá un camino fácil, porque encontrará una profunda división al interior del Ayuntamiento, producto de la lucha de poderes, en el que cada quien busca satisfacer sus ambiciones.

Desde la salida de Carlos Herrera, el primero de abril, comenzó la batalla por ocupar la silla vacante de una administración municipal que está en su primera etapa, lo que permite al sustituto aprovechar casi todo el período municipal.

Los involucrados, todos colaboradores amigos y/o socios de Herrera, se sienten con derecho a reclamar una mayor tajada del pastel. Por ello, desde que el alcalde con licencia dejó la presidencia se olvidaron de su papel de servidores públicos, botaron sus trabajos y se concentraron en la lucha fratricida.

Quizá por ello, Herrera optó por lo más seguro y se decidió nuevamente por Hugo Alberto Hernández, quien en el pasado también se hizo cargo de la presidencia y le mostró, desde ahí, su lealtad y su discreción con el manejo de los recursos públicos.

Es decir, no se lanzó desesperadamente sobre el erario y mantuvo un equilibrio en la administración. Ahora, sin embargo, el panorama que enfrentará Hugo es totalmente diferente, porque no se trata sólo de cuidar la oficina unas semanas, sino de encabezar la administración y dirigir el municipio por más de dos años.

Y enfrenta, como mencionamos, los intereses de quienes se sentían con derechos casi celestiales de ser nombrados alcaldes, así como de aquellos que buscan un mejor acomodo y/o seguir de “aviadores” a cargo del erario. Es decir, de parásitos mantenidos con el dinero de los zitacuarenses.

Los Berrinches de Mirna

Entre ellos, quien mayor riesgo representa es la síndico Mirna Merlos Ayllón, quien ya se sentía alcaldesa sustituta; esto, a pesar de que por su militancia panista (aunque sólo sea por interés y no de convicción) era el principal impedimento.

Nos comentan nuestras fuentes que Merlos acudió al Congreso del Estado a cabildear con los diputados de su partido, para buscar apoyo. Inclusive, habría divulgado la mentira de que los zitacuarenses pedían que ella fuera alcaldesa.

Era obvio que sus diputados y el PAN no podían hacer nada, ante la regla no escrita, pero respetada por toda la clase política, de que la decisión corresponde al partido que encabezó la presidencia.

Sin embargo, eso no impidió que aprovecharan la coyuntura para negociar. En esos días, Merlos está como león enjaulado, desesperada por ver qué puede obtener como ganancia política.

Obvio que lo que quiere es tener más posiciones. Y eso se traduce en controlar una parte más grande de la administración municipal. Nos comentan que entre sus exigencias está que le entreguen el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado (Sapa), que va a dejar vacante el nuevo alcalde sustituto.

De otra forma, pediría la Dirección de Obras Públicas, la Secretaría del Ayuntamiento o la Tesorería; es decir, casi nada, ¿no? Pero ¿a cambio de qué exige una mayor parte del pastel? Es decir, ¿cuál es su moneda de cambio? Ninguna, simplemente aceptar al nuevo alcalde y no hacer olas.

En realidad, Merlos ya tiene más de lo que merecería por el escaso apoyo que dio en la campaña de Carlos Herrera, cuyo triunfo en esta segunda elección siempre estará acompañado de un signo de interrogación.

Además, no representa ni a todo su partido, porque una fracción importante del panismo zitacuarense está en contra de su liderazgo, que sólo representa beneficios para sus familiares y amigos.

Veremos qué tanta importancia le da el nuevo alcalde a las presiones y amenazas de Mirna Merlos y si este berrinche nos costará a los zitacuarenses más de nuestro dinero para mantener parásitos. Y es que, a final de cuentas, nosotros somos los que pagamos por todo lo que ocurre en el Ayuntamiento.

Hurtado, el Gran Perdedor

Si en esta designación hay un gran perdedor, ese es Carlos Hurtado Casado, secretario de Servicios Públicos, quien también operó para obtener la nominación a la alcaldía sustituta.

La presidencia municipal es el gran sueño de Hurtado. Siempre ha querido buscar ese puesto y la salida de Carlos Herrera del cargo era su mejor oportunidad de obtener el puesto sin hacer campaña ni someterse al juicio de las urnas.

Entre los argumentos de Hurtado está su cercana relación personal con Carlos Herrera, así como su “trabajo político” en la campaña pasada, en la que garantizó a Herrera un número de votos que no alcanzó.

No obstante, el problema es el mal desempeño que Hurtado ha tenido como funcionario, tanto cuando fue secretario del Ayuntamiento, en la administración pasado (cargo del que salió por un enfrentamiento con Rocío Beamonte, directora del DIF estatal), como ahora como titular de Servicios Públicos.

Lo cierto es que Hurtado no estuvo contemplado entre los nombres que Herrera y Silvano Aureoles barajaron a lo largo de estas semanas de definición. De esta forma, Carlos Hurtado sería el gran perdedor, con un futuro no muy claro.

Es decir, como lo señaló Hugo Alberto Hernández, en una entrevista con este medio, no tiene contemplado, de momento, ninguna renuncia en el gabinete, por lo que Hurtado conservará su cargo.

Pero esto no garantiza que estará mucho tiempo ahí si no depone su actitud de confrontación con Hugo Alberto, a quien vio como contrincante y no como compañero de equipo. Si se disciplina no habrá problema, pero si no…

Incertidumbre

Lo cierto es que el nuevo alcalde llegará a una administración en donde no hay gobierno, ni coordinación, ni cooperación, ni planes, ni programas, ni deseos de servir… ni dinero. Será muy complicado y requerirá de mucha voluntad.

E, insistimos, los directamente beneficiados o perjudicados con cada una de estas decisiones somos los zitacuarenses, quienes en esta batalla de intereses, por el poder, pasamos a segundo plano.

Durante casi dos meses no hemos tenido un gobierno municipal. Ni el más mínimo interés de quienes cobraron como autoridades y funcionarios y no se preocuparon por nada. Ya es momento de que se pongan a trabajar y den resultados, antes de que el hartazgo se desborde.

Sapas, la Moneda de Cambio

Por cierto, con todo este movimiento, la dependencia que queda vacante es el Sapa. Hugo Alberto dejará acéfala, momentáneamente, una de las instituciones más cotizadas, por el manejo de recursos que se da en ella y la independencia administrativa de la que goza.

Es obvio que se necesitará, a la brevedad, nombrar a un titular. Y ese será, ahora, el trofeo o el premio de consolación por el que lucharán quienes no alcanzaron su objetivo de obtener la alcaldía sustituta.

Como mencionamos líneas arriba, Mirna Merlos ya le echó el ojo y ha pedido la “entrega” del Sapas a fin de conformarse y no hacer “olas” con el relevo en la alcaldía. Pero no es la única.

Ser nombrado director del Sapa sería una buena recompensa para Carlos Hurtado Casado. De esta forma, podría aceptar de buena forma su derrota y disciplinarse con el nuevo alcalde.

No obstante, atrás de todo ello estamos los usuarios del sistema de agua, quienes necesitamos un director que tenga conocimiento en la materia y se ponga a trabajar de tiempo completo, porque las cosas no están como para tomar el Sapas como una caja chica.

Actualmente, el sistema pasa por problemas financieros y de operación que requieren dedicación. El nombra a alguien por el sólo hecho de disponer de sus recursos y obtener ganancias hará que el sistema quiebre en el corto plazo y los zitacuarenses tengamos, nuevamente, problemas de suministro del vital líquido. Y eso no se vale…

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