Rebasa la Violencia a Silvano También en Zitácuaro

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro, Michoacán.- Mientras Silvano Aureoles Conejo, gobernador de Michoacán, encabezaba un acto en la plaza central de Zitácuaro (libre de ambulantes, de forma mágica) en donde presumía de que la policía municipal cumplirá con estándares internacionales, un grupo delictivo hacía de las suyas en la tenencia de Aputzio de Juárez.

Los delincuentes ya le tomaron la medida al gobernador porque lo mismo han hecho en otras regiones del estado, en donde el gobernador encabeza sus actos en donde anuncia nuevas estrategias de seguridad, mientras ellos operan en las cercanías con toda impunidad.

El problema es que en Zitácuaro las cosas han comenzado a escalar más y más, mientras que la sensación de inseguridad, diga lo que diga Silvano, se agota poco a poco. Las cosas están muy calientes, en especial en la mencionada tenencia de Aputzio de Juárez.

La semana pasada trascendió sólo una pequeña parte del ataque que un grupo armado realizó en contra de un transportista de esa tenencia. El Cuerpo de Bomberos de Zitácuaro sólo informó de la atención a un herido, a consecuencia de un tiroteo.

Señalaron que había otro, que ellos no habían atendido y, al parecer, una persona muerta. La Policía Michoacán y la Fiscalía Regional se hicieron cargo de los hechos y no dijeron ni una palabra de lo ocurrido. Es decir, si no es por los Bomberos, nadie se hubiera enterado de lo ocurrido.

Habitantes de esa tenencia señalan que hace un tiempo que un grupo armado opera en esa tenencia, rica en huertas de aguacate de calidad de exportación, y que una de sus primeras operaciones fue imponer una cuota a los transportistas que comunican esa tenencia con el municipio de Zitácuaro.

Es decir, en Aputzio hay lo que el gobernador y las autoridades locales afirman que no existe: un grupo criminal organizado que, es posible, no sólo opere en ese lugar, sino en todo el municipio.

De acuerdo a versiones de los vecinos, ese grupo iba por el dueño de una combi con el que tenían problemas. Así que cuando pasó la unidad por el lugar en donde ellos estaban, dispararon en contra de ella.

El chofer de la misma resultó muerto, mientras que sus dos acompañantes fueron heridos. Sin embargo, el conductor no era la persona que los criminales buscaban. Se habían equivocado.

Para corregir su error, acudieron a la casa del dueño de la combi y se lo llevaron. Se tuvo que pagar un rescate y fue regresado con vida. De ello, las autoridades deben de estar enterados, pero ni hacen nada, ni dicen nada.

Mientras eso pasa en Aputzio, en la plaza central de Zitácuaro, el gobernador hablaba de las bondades de su nuevo plan de seguridad y presumía de la tranquilidad y la paz con la que se vive en el municipio.

Dijo cosas como esta:

“No vamos a permitir que haya impunidad. Que se escuche fuerte: a Michoacán se le respeta. Ya sabemos quiénes son y no se nos van a escapar. Aquí les vamos a responder con todo el peso de la ley, paralelamente trabajando para tener la mejor policía”.

Pero fue más allá y sobreestimó el número de policías en Zitácuaro:

“Es de señalar que la Organización de las Nacionas Unidas (ONU), establece que cada población debe de contar con 1.8 policías por cada mil habitantes para una óptima atención, por lo que con un total de 620 elementos certificados, Zitácuaro tendrá en un mes el estado de fuerza óptimo que refieren los estándares internacionales”.

La cifra de 620 policías certificados suena bien, pero es difícil que se logre. Y menos en un mes. Es decir, el total de elementos policíacos municipales son, en el mejor de los casos, 200. Es decir, la tercera parte de la meta.

Si se le suman los elementos de la Policía Michoacán, que opera no sólo en Zitácuaro sino en toda la región, no se llega a 300. ¿Se logrará contratar y certificar en un mes a más de 300 agentes? O, ¿se trata sólo de una declaración al aire, para recibir aplausos y salir en la foto?

El propio Silvano Aureoles habló de la delincuencia en Zitácuaro y negó que haya grupos aquí. No obstante, dijo que no eran de Michoacán, que venían el Estado de México a “trabajar” y que luego se iban. Entonces, ¿hay o no hay?

La esperanza es que los discursos de Silano no se queden en palabras. Afirma que combatirá la impunidad, la violencia. Pero temas como el de Aputzio no sólo no se combaten, sino que se ocultan, para que la gente no se entere, como si eso sirviera para terminar con el problema.

Necesitamos, no sólo los zitacuarenses, sino los michoacanos en general, que haya acciones, resultados, no más palabras, discursos en los que todo está bien, mientras la delincuencia opera con toda impunidad.

Por cierto, a esta gira no acudió el presidente con licencia y secretario de Gobierno, Carlos Herrera Tello, aunque este viernes se refirió, en Morelia, al tema de la delincuencia organizada.

En entrevista banquetera aseguro que “no existen grupos delincuenciales en Michoacán. Insisto la información que tenemos nosotros es que no existen estos grupos en este momento en Michoacán”.

La declaración de Carlos Herrera, en la que niega lo evidente, se da cuatro días después de que el propio gobernador mencionara: “en Michoacán operan al menos tres grupos que luchan por el control territorial”. Y los señaló por su nombre: “Cartel Jalisco Nueva Generación, Los Viagras y los remanentes de Los Caballeros Templarios”.

¿Creerá Carlos Herrera que negar la existencia de grupos del crimen organizado va a lograr que desaparezcan? Triste labor es la que hace Herrera en el cargo con el que su amigo el gobernador lo “rescató” de la presidencia de Zitácuaro…

Dos años Después

Por cierto, la gira de Silvano Aureoles en Zitácuaro incluyó el inicio de los trabajos de construcción de la escuela primaria Lázaro Cárdenas de la tenencia de Ziráhuato. Esta institución sufrió pérdida total en el sismo del 19 de septiembre de 2017.

El gobernador presumió esta obra como un gran logro. Lo que no dijo es que su gobierno se ha tardado casi 2 años en comenzar la reconstrucción de la escuela. En lugar de encabezar un acto y esperar felicitaciones y aplausos, debería de darle vergüenza habar tardado tanto.

Durante estos casi 2 años, los niños de la tenencia de Ziráhuato han tenido que tomar clases en instalaciones improvisadas, en las que no se logra brindar el 100 por ciento de la educación.

Es una vergüenza que haya tardado tanto el gobierno estatal en iniciar la construcción que, afirma, concluirá en 6 meses, lo que todavía está por verse. Se trata de una escuela cuya construcción fue utilizada, en el pasado, como bandera de “grandes logros” por el alcalde con licencia, Carlos Herrera Tello.

Hace casi un año, el 19 de septiembre de 2018, al cumplirse un año de los sismos, el gobernador Silvano afirmó que todas las escuelas dañadas por el sismo habían sido reparadas. Pero no, una mentira más.

Corrupción

Por cierto, de lo que el gobernador no dijo nada, durante su gira al municipio, en el que puso el tema de seguridad en el centro de su agenda, fue de la Fiscalía Regional. Claro, ahora ese organismo es independiente, pero el mandatario tiene, todavía, poder de decisión, aunque indirecto.

Y es que ya es un secreto a voces la corrupción que impera en esa oficina regional. Prácticamente todo ciudadano que cae en esa institución es visto como una mina de oro por el personal, que está más preocupado en sacar lo más posible, que en atender su labor.

Se trata de una actuación escandalosa. Cada que se conocen más casos, el personal de la Fiscalía Regional actúa de manera más cínica. Ya ni les importa que todo mundo se entere, mientras logren su cometido, con toda impunidad. ¿Qué pasa aquí?

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