Presea: Abuso de Poder; ¿Fue Accidente la Caída del Helicóptero?

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro, Michoacán. – No se vale que los silvanistas abusen del poder que aún les queda para darle la presea Suprema Junta Nacional Americana a Pascual Sigala Páez, como un premio de consolación, para que mitigue un poco el dolor de su grave enfermedad. No.

La presea es poco de lo que queda de lo que hace años era la gran celebración del aniversario de la Suprema Junta Nacional Americana, en la que los zitacuarenses presumimos haber sido, en 1811, la sede del primer ensayo de gobierno de México.

Después de la década de los 70, del siglo pasado, se quiso recuperar la importancia de esta fecha histórica y se organizaron festejos anuales. Entre ellos destacó la entrega de la presea al mérito civil Suprema Junta Nacional Americana, otorgada por el Ayuntamiento a los zitacuarenses destacados.

Cierto que el hecho de que sean los regidores, cuya mayoría siempre obedecen a la línea política del alcalde en turno, ha provocado que se utilice la presea como premio político, en algunas ocasiones.

Sin embargo, en lo general se ha otorgado a ciudadanos de Zitácuaro, por nacimiento o residencia, que han destacado en diversos campos. Ejemplos hay varios. Y esa entrega era, hasta hace poco, lo que más llamaba la atención de la sociedad. Quizá por morbo o por interés, pero es algo que interesa a la gente.

De repente hay quienes quieren quedar bien, a título personal, y dar la presea como moneda de cambio político. Y este parece ser, desafortunadamente, el caso. Los silvanistas, apesadumbrados porque Pascual Sigala Páez, mejor amigo del gobernador, compadre y socio, está grave, quieren darle el galardón.

¿Por qué? Nada más porque sí. Porque pueden y porque quieren. Si bien los rumores señalan que Sigala padece un cáncer incurable que podría estar a punto de vencerlo. Pero eso no es algo que importe a los zitacuarenses. Eso no es motivo suficiente para premiarlo.

Una de las impulsoras es la exalcaldesa sustituta, Lourdes Jiménez Coronel, quien cabildeó entre los expresidentes zitacuarenses y los hizo firmar la propuesta. Ella será, también, quien defienda esta candidatura ante el cabildo.

Jiménez tuvo su mayor gloria cuando Silvano Aureoles Conejo fue alcalde de Zitácuaro, a finales del siglo pasado. El aún novato político la designó regidora, con lo que aseguró un buen sueldo, sin hacer nada.

Luego, al ver su lealtad, la puso como alcaldesa sustituta, cuando Silvano huyó del Ayuntamiento y ocupó un puesto en el gabinete del entonces gobernador Lázaro Cárdenas Batel, luego de que se terminó todo el presupuesto.

Jiménez sólo fue una especie de empleada de Silvano, quien desde Morelia aún dirigía el Ayuntamiento. Pero aprovechó para viajar y darse lujos. Pero una vez terminada su administración, no ha vuelto a ocupar ningún cargo relevante en el grupo de Aureoles.

Ahora, ¿trata de congraciarse y buscar una recompensa? Pero ¿esta propuesta está respaldada por Carlos Herrera, alcalde con licencia? ¿Dará línea para que se imponga la propuesta de Sigala? Eso sería terrible.

De entrada, está el requisito de ser zitacuarense de nacimiento. No lo cumple. Tampoco la salvedad de ser ciudadano de forma ININTERRUMPIDA por los últimos cinco años. Hace una década que Sigala no vive en esta ciudad. El tener propiedades aquí no le da la residencia.

Y si los silvanistas insisten en pasarse por el arco del triunfo el reglamento para el otorgamiento de la presea, está todavía el hecho de que no tiene méritos para ser premiados. Claro que en la propuesta dice que sí, que es un santo, que ha luchado incansablemente por defender los bosques de la región.

En pocas palabras, lo pintan como un apóstol del bosque. ¿No será al contrario? Hay rumores que lo señalan como propietario de huertas de aguacate que se han sembrado en zonas que antes fueron bosques.

Nunca Pascual Sigala se ha caracterizado por su calidad humana. Como funcionario municipal sólo buscó el beneficio personal. Y, sí, amasó una gran fortuna, que no se justifica con los ingresos que ha tenido como servidor público.

Si bien Sigala es cercanísimo a Silvano, personas de ese grupo lo describen como ambicioso, que no se tienta el corazón. Y sí, reiteramos, llegó muy lejos, en el plano económico. Pero eso no lo hace merecedor de reconocimiento.

Ojalá y antes de concretar esta imposición, los regidores piensen que los zitacuarenses no nos merecemos una burla más. Ya veremos…

¿Un Accidente?

El helicóptero en el que viajaba el secretario de Seguridad Pública, Martín Godoy Castro, no debió de haberse accidentado. Cierto que hace mal tiempo, porque es temporada de lluvias. Pero no era una de las carcachas del gobierno del estado en donde viajaba, sino una nave rentada, con el mantenimiento correspondiente.

Además, el personal que la operaba era capacitado. No se trataba de empleados estatales malpagados, sino trabajadores de la empresa dueña del helicóptero, con muchas horas de vuelo.

¿Qué pasó? Antes de conocerse siquiera mayores detalles del incidente, el gobernador Silvano Aureoles Conejo se adelantó a afirmar que había sido un accidente a causa de las “condiciones climáticas”.

Ya después, comprendió que la había regado e insistió declarar que se debería de esperar a que terminaran las investigaciones. Todo esto, para evitar que se hablara de otras posibles causas.

Sin embargo, esto no evitó que surgieran versiones alternas. Entre ellas, que no fue un accidente, sino que el helicóptero fue atacado, al volar sobre una zona serrana en donde operan grupos del crimen organizado.

Y es que durante el tiempo en el que Godoy fue procurador, siempre fue señalado por grupos criminales de proteger a sus contrarios. Hay que recordar que su llegada a Michoacán fue auspiciada por el “virrey” Alfredo Castillo, cuando llegó a “pacificar” el estado.

Bajo la primera etapa de Godoy, trabajó en conjunto con las guardias comunitarias. Pero una vez que acabaron con los líderes de los Caballeros Templarios, les dio la espalda y comenzó a combatirlos. Fue él el que encarceló a Juan Manuel Mireles.

Y, luego del retiro de Castillo, permaneció en el cargo, inclusive en la nueva administración. Pero, ahora, el crimen comenzó a crecer nuevamente. La ferocidad que mostró contra los Templarios había desaparecido.

No obstante las acusaciones en su contra, Silvano lo mantuvo como gente de su confianza. Y luego de quitarle la Fiscalía, porque entró en vigor la reforma constitucional, le dio el control de la Secretaría de Seguridad Pública. Las cosas han seguido igual de mal desde entonces.

El incidente reveló que Godoy gozaba de privilegios, toda vez que disponía de un helicóptero rentado, a alto costo, por el gobierno del estado, para trasladarse por el estado. Y, como mencionamos líneas arriba, no era una nave vieja, de las que Silvano anunció que venderá, no.

La nave era rentada a la empresa Servicios Aéreos La Viña, propiedad de Valentín Rodríguez Gutiérrez, quien fue alcalde priista de Tacámbaro, en dos ocasiones. Curiosamente, el hangar en donde se guardaba este helicóptero estaba cerca de la Casa de Gobierno, como para disponer de él rápidamente.

La renta del helicóptero de Martín Godoy no era nada barata. De acuerdo a información de esa empresa, la hora de vuelo tiene un costo de mil 800 dólares (34 mil 278 pesos, al tipo de cambio de hoy).

Pero, aunque el helicóptero regresara vacío a su lugar de partida, el cliente tenía que pagar el tiempo que tardaba el retorno. En este caso, Godoy iba a una gira de trabajo en Huetamo, ¿cuántas horas de a mil 800 dólares iba a necesitar?

No cabe duda de que a pesar de los graves problemas económicos que vive el gobierno del estado, el despilfarro no termina. En este caso, Godoy pagó las consecuencias. Quizá hubiera sido más seguro para él viajar en auto.

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