Luchan Estudiantes con Discapacidad por Salvar su Escuela

Zitácuaro, Michoacán.- Estudiantes de bachillerato con capacidades diferentes de Zitácuaro llevan a cabo una lucha contra el tiempo, para que el gobierno federal voltee a verlos y autorice presupuesto que garantice que su escuela no cerrará el próximo año, como todo parece indicar.

Se trata de la lucha que comparten con 25 mil alumnos en todo el país de los Centros de Atención a Estudiantes con Discapacidad (CAED) en donde estudian el nivel bachillerato con profesores que les atienden de forma especial y les ayudan a superarse.

En Zitácuaro son 38 alumnos que son atendidos en el interior del Centro de Bachillerato Tecnológico, Industrial y de Servicios (Cbtis) 162, quienes han emprendido esta lucha.

Ante la posibilidad de perder la oportunidad de estudiar el bachillerato, que les permita superarse, a pesar de tener capacidades diferentes, se han movilizado. Y no sólo los alumnos, sino también sus padres. Juntos, con videos, a través de las redes sociales, dan a conocer la problemática por la que atraviesa, en busca de solidaridad.

El encargado del Caed Zitácuaro, José Antonio Acosta Sebastián, señala que la semana pasada fueron a la Ciudad de México, a la Cámara de Diputados para buscar que los legisladores autoricen el presupuesto necesario para que su institución continúe adelante.

Pero lo que les confirmaron fue que, efectivamente, en el proyecto de presupuesto 2020 no está contemplada ninguna partida para los Caed. Les dijeron que todavía se puede hacer algo si gestionan ante la Secretaría de Educación Pública y el gobierno federal, para que se haga una modificación y se les asignen recursos.

No obstante, sólo tienen este mes para que el gobierno federal reconsidere. Así que es una lucha contra el tiempo. De no lograrlo, no habrá recursos para el funcionamiento de su institución y éstas tendrán que cerrar las puertas.

El problema que enfrentan los estudiantes es que difícilmente pueden cursar sus estudios en instituciones regulares, porque, en algunos casos, no oyen, o no ven, o su capacidad mental no alcanza a captar los conocimientos a la velocidad de los demás.

Por ello en el Caed reciben atención personalizada de los asesores y cada quien cursa sus estudios a su propio ritmo. En algunos de ellos hay tristeza por pensar que no podrán continuar.

Como lo dijo uno de los alumnos, que tiene dificultad auditiva: estoy triste; en la escuela se burlaban de mi y no quiero regresar.

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