Estuvo a Punto de Estallar Enfrentamiento en Ejido Manzanillos

Zitácuaro, Michoacán. – La ocupación de una fracción de terreno al filo de un barranco, por parte de habitantes de escasos recursos de la encargatura de Manzanillos estuvo a punto de provocar un enfrentamiento con ejidatarios de la misma comunidad.

Los integrantes del núcleo agrario reclaman los terrenos ocupados como parte de su ejido, como lo muestran sus documentos básicos. E iban decididos a tumbar las precarias edificaciones de madera que los ocupantes han comenzado a construir.

El conflicto tiene varias semanas. Los ejidatarios, opuestos a ceder tierra a quienes viven en su comunidad y no tienen viviendas, acudieron tanto a la Procuraduría Agraria como a la Fiscalía Regional.

Pero ambas dependencias se negaron a intervenir. Les dijeron que no les correspondía dar una solución y los animaron a dialogar y llegar a acuerdos, a fin de que evitaran enfrentamientos entre las partes.

Sin embargo, los ejidatarios, en asamblea, determinaron negar el permiso, a pesar de que el terreno ocupado es una barranca a la que no se le ha dado utilidad, por lo inaccesible del mismo.

Los ejidatarios reclaman a los ocupantes el que primero tomaran los terrenos y luego solicitaron permiso a la asamblea. Así no se hacen las cosas, gritaron. Y manifestaron que el acuerdo de la mayoría es negar el permiso. Por otro lado, tomaron la decisión de acudir y desalojarlos ellos mismos.

Elementos de la Policía Municipal llegaron. Los ejidatarios pensaron que los ayudaría a quitar las construcciones. Pero los uniformados sólo trataron de mediar. Al ver que no había acuerdo, mejor se retiraron.

La tensión iba en aumento. Los ocupantes argumentaron que muchos ejidatarios habían tomado terrenos más grandes y nunca les habían reclamado. Asimismo, que hay otras invasiones a las que no se les ha movido.

Y a ellos, que tomaron pequeños terrenos porque no tienen casa, no se les permite. Pidieron que les dieran oportunidad de pagar por sus predios y llegar a acuerdos, porque ellos también son de la misma comunidad. Pero la respuesta era no.

Finalmente, uno de los directivos del ejido propuso realizar un censo de los terrenos ocupados en toda la unidad agraria, para determinar quién los había tomado y cuál sería su situación. Si se acordaba que todos debían de ser desalojados, se haría.

Las dos partes estuvieron de acuerdo. Más cuando se dijo que mientras se hacía el censo las cosas quedarían como estaban en ese momento. Así se evitó el enfrentamiento, pero el conflicto permanece.

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