Deja Tormenta Saldo de Casa Derribada, Motos y Autos Arrastrados

Zitácuaro, Michoacán.- Al menos una casa derribada, bardas tiradas, motos y autos arrastrados, árboles caídos e inundaciones en comercios del centro y muchos domicilios a lo largo de toda la ciudad. Ese es el saldo preliminar de la tormenta que cayó sobre Zitácuaro cuando apenas anochecía, la tarde-noche del pasado viernes.

Los servicios de emergencia quedaron rebasados ante tantas llamadas de ciudadanos que tenían problemas. Todas las corporaciones han intervenido; inclusive, elementos del ejército comenzaron a aplicar el plan DN-III para situaciones de emergencia.

Esta vez, la lluvia que se había negado a caer durante toda la temporada, en la que sólo había lloviznas, se precipitó en poco más de hora y media. Fue tal la furia de Tláloc que nos tomó desprevenidos a los zitacuarenses que pensábamos que la temporada de aguas ya había pasado.

Poco a poco comenzaron a fluir las denuncias ciudadanas de la lluvia. El centro de la ciudad se volvió un torrente salvaje, cuya corriente entró a comercios y casi barrió con los artesanos que exponen sobre la calle Lerdo, a un costado de la plaza central.

En la calle Lerdo, el “río” se llevó varias motonetas que sus dueños habían dejado estacionadas en la vía pública sin saber lo que iba a pasar.

De poco sirvió el millonario drenaje pluvial que instaló el alcalde con licencia, Carlos Herrera, sobre la avenida Revolución. La misma vía se inundó, ante los esfuerzos de la policía de controlar el caos.

Las alcantarillas salían despedidas por la presión del agua que corría por el drenaje. Algunos autos cayeron en las coladeras destapadas. Policías y vecinos ayudaban a sacarlos, para que las cosas se volvieran a repetir.

Pero pronto comenzaron a fluir reportes por toda la ciudad. No era sólo cosa del centro. En las exvías del tren también hubo inundaciones. La Joya, el camino a San Miguel, El Fresno. De todos lados llegaban reportes de árboles caídos, bardas derribadas y casas inundadas. No hay reportes de heridos, ni muertos.

En Los Sauces, una familia quedó atrapada en un auto, que circulaba por un desnivel. La iglesia de los Remedios se inundó, los feligreses que se encontraban dentro fueron resguardados, porque no podían salir, hasta que el agua bajó de nivel.

Los comerciantes de la Feria del Pan de Muerto tuvieron que dejar sus locales y buscar dónde protegerse. Policías ofrecieron meterlos a la Presidencia. Sin embargo, tomaron la decisión de resguardar primero a los niños.

Mala medida, porque separaron a los pequeños de sus madres, hasta a los más chicos. Después, espantados, provocaron más caos al buscar a sus progenitoras y no encontrarlas.

En el camino a San Miguel, a la altura de la colonia Los Fresnos, se cayó una vivienda. Se desconoce si había personas adentro. Ahí se tuvo la ayuda de elementos del ejército, quienes comenzaron a retirar los escombros y resguardar el lugar, para evitar más daños.

Todavía, hasta el momento de redactar la presente información, se desconocen bien a bien la magnitud de los daños provocados por esta inusual tormenta de noviembre.

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