Ayuntamiento Presiona a Comerciantes Locales y Apoya a los Foráneos

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro.- En cuando a apoyo a comerciantes, el Ayuntamiento ha sido, como dice el dicho, “candil de la calle, oscuridad de su casa”. Y es que ha respaldado más a comerciantes foráneos que a los locales.

El problema es que, si bien la administración municipal pasa problemas por falta de dinero, los ciudadanos comunes estamos peor. La crisis nos ha restado poder adquisitivo, de tal forma que requerimos el apoyo de nuestras autoridades para salir adelante, para ver una luz al final de túnel.

Pero no. Los programas de apoyo a los comerciantes y pequeños emprendedores son escasos y, cada que hay algún recurso, se da prioridad a quienes tienen simpatía política por el partido que domina la alcaldía. Así no sirve.

Lo más malo es el apoyo que se da a otros grupos de comerciantes. Por ejemplo, hace como un mes se dio un espacio en la Casona de la Estación a los productores y vendedores de esferas del municipio de Tlalpujahua.

Es obvio que los productores de ese municipio hacen su tarea y buscan nuevos mercados para su elevada producción de esferas y adornos navideños. En este caso, encontraron apoyo en las autoridades municipales.

Lo malo es que la venta de esferas y adornos de forma directa de quienes lo producen, es una competencia desleal para los comerciantes locales de temporada que se instalan en el Jardín Constitución. ¿Acaso las autoridades municipales se fijan en esto? Por supuesto que no.

En este caso, los vendedores de artículos navideños se sintieron traicionados por el Ayuntamiento. Más aún cuando acudieron a buscar un apoyo y no recibieron ninguna respuesta. Además del permiso de ocupar su espacio en el Jardín Constitución, por el cual, además, pagan, no les apoyaron más.

Lo anterior, pese a que los vendedores de temporada generalmente piden prestado para comprar su mercancía, con la esperanza de recuperar la inversión y generar una pequeña ganancia. En ocasiones las ventas no salen y se quedan con la deuda.

Igual actitud muestra el Ayuntamiento con los constantes permisos que se dan a vendedores foráneos, supuestos artesanos de Oaxaca que constantemente ocupan la plaza central, como lo han hecho en estos días.

Estos comerciantes no aportan nada a la economía de Zitácuaro; por el contrario, vienen en busca de ganancias y se van. Al único que benefician es al Ayuntamiento, porque no se instalan de a gratis.

Han de pagar una muy buena cantidad para que se les permita invadir la plaza central, a donde ya no se permite la instalación, desde hace más de 10 años, de los vendedores de temporada. Qué poca…

De hecho, en esta ocasión desplazaron a los artesanos, a quienes se les permitía, en las fiestas navideñas, ocupar una fracción del pasillo frente a la Presidencia Municipal. Ahora, tendrán que esperar a que los vendedores foráneos se vayan, luego de haber realizado sus ventas… Mal.

Zitácuaro no tiene empresas, ni hay planes para que alguna compañía importante se instale en la ciudad. Los anuncios que se dieron en anteriores administraciones de grandes industrias fueron mentira.

La ciudad no crea empleos, por lo que la única alternativa ha sido el comercio ambulante, que es donde se alivia un poco la presión de la elevada necesidad de empleo. De hecho, la zona urbana se ha convertido, poco a poco, en un mega mercado.

Esto, bajo la complacencia de las autoridades, que no sólo no han hecho nada para evitarlo, sino que hasta pareciera que lo fomentan. Una vez que han saturado el centro de la ciudad, se han extendido a otras zonas, sin control.

Obvio, no hay alternativas para evitar que la gente se dedique a vender lo que sea, con tal de obtener algún ingreso. Pero, además, pareciera que en el Ayuntamiento tampoco hay consciencia de lo grave del problema.

Por ello, mejor prefieren apoyar a otros comerciantes foráneos, con los pocos recursos que hay, en lugar de impulsar a los microemprendedores locales. Mal, muy mal…

Fin de año

Se acerca el final de un año complicado. Doce meses en los que la queja de las autoridades fue que no había dinero para nada. Con esta excusa, numerosos programas sociales se cancelaron y las obras se limitaron al mínimo.

Ahora, lo menos que esperamos es que no haya excusas para pagar los aguinaldos; en especial a los trabajadores estatales, que en otras ocasiones han tenido que quedarse con los brazos cruzados, ante la indiferencia del gobierno-patrón.

El que se retrasen las quincenas y aguinaldos de la burocracia nos afecta a todos, porque son sus ingresos la principal fuente de efectivo a la economía local. Sin su dinero todos sufrimos.

Así, mientras los altos funcionarios no tienen problemas de ingresos y hasta pueden darse el lujo de ir a otras ciudades a gastarlo, la mayoría dependemos de lo que los empleados de gobierno puedan gastar en el mercado local.

Las señales de que habrá problemas para pagar aguinaldos y nóminas ya se dieron en el caso de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, que desde el mes pasado ha dejado de cubrir los salarios completos.

Esperemos que no pase lo mismo con los maestros estatales, a quienes el año pasado les hicieron salir a las calles a protestar, por la falta del pago de aguinaldos. Ahora se espera que al menos el gobernador no les quede mal, ante la promesa que hay de que la federación se haga cargo de sus nóminas a partir del próximo año.

Aún con todo, hay ánimo para festejar las fiestas navideñas con alegría y en familia. Ojalá y podamos hacerlo son muchas dificultades y esto nos ayude a ver el próximo año -que se plantea complicado- con optimismo.

Continúa la Violencia

La novedad de esta semana, en materia de inseguridad en el estado, fue el ataque que un grupo de sicarios realizo en Coalcomán. Los pistoleros, fuertemente armados, como acostumbran, entraron a ese municipio y repartieron metralla en diversos lugares.

En especial atacaron la casa del expresidente y fundador de las autodefensas, Misael González Espinoza. Aparentemente ninguna persona resultó herida. Pero los pistoleros cumplieron con su misión: sembrar el terror entre la población.

De hecho, es una advertencia para los habitantes de este municipio, a fin de que no opongan resistencia a la operación de este grupo delictivo en su territorio. Claro, después llegó un operativo de numerosos policías. Pero los agresores ya se habían ido y el daño ya está hecho.

Mientras esto ocurría en Coalcomán, en la seguridad y comodidad de sus oficinas, en la capital del estado, el gobernador Silvano Aureoles presumió que el número de policías estatales se han incrementado en 500 por ciento en los últimos cuatro años; es decir, en lo que va de su administración.

Afirmó que esto “ayuda a fortalecer las tareas de seguridad en todo el territorio estatal”. ¿De verdad? Qué cinismo. Al mismo tiempo, se dio a conocer que el número de secuestros aumentó este año, en el estado.

Según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en lo que va del año se han cometido 49 secuestros, 14 más que el año pasado. Cabe destacar que esta cifra contempla sólo aquellos plagios que han sido denunciados, así que el número real puede ser mucho mayor.

Irónicamente, hace unos días el gobernador del estado hizo un reconocimiento a la Unidad Especializada de Combate al Secuestro, por la supuesta efectividad que ha logrado, de 2015 a la fecha…

En fin, dice el gobernador que hay más policías estatales y con ello el estado estará más seguro. Pero, ¿qué pasa cuando son los mismos uniformados los que cometen delitos y robos?

Lo anterior es un hecho en municipios como Tiquicheo, que cuando llegan los policías estatales lo único que hacen es introducirse a las viviendas de forma ilegal y tomar todo lo que pueden.

No es la primera vez que ocurre. Por el contrario, se ha convertido en una “costumbre” (por llamarlo de alguna manera). Y así seguirá mientras la actuación de la policía, en estos casos, continúe impune….

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