Se Cumplió con Tradición de Desfile, Ante Pocos Asistentes

Zitácuaro, Michoacán.- Día húmedo, con calles húmedas caracterizaron el desfile conmemorativo del 5 de febrero, día de fiesta principal de Zitácuaro, en donde el frío y la amenaza de lluvia alejó a muchos ciudadanos, quienes prefirieron quedarse en su casa que participar de este evento.

No obstante, la llovizna que caía alrededor de las 11 de la mañana no impidió la realización del desfile, a fin de cumplir con la tradición de más de 100 años en Zitácuaro. Algunas escuelas decidieron no marchar, pero la mayoría de instituciones siguieron adelante.

Finalmente, el clima dio un respiro y la llovizna cesó. Así, con la avenida Revolución pasada por agua, los contingentes de escuelas secundarias, principalmente, realizaron el cotidiano recorrido desde el monumento a la Bandera, hasta la calle Moctezuma. Es decir, de sur a norte de la principal vía de la ciudad.

Las banquetas, sin embargo, lucieron semivacías. Aunque no hubo clases en la mayor parte de las escuelas, muchos decidieron no ir a presenciar el desfile, por eso de que quizá lloviera. Además, se sentía el clásico frío del invierno zitacuarense.

No obstante, quienes desfilaron lo hicieron con buen ánimo. No hubo muchas novedades. La mayor parte de los contingentes marcharon, sólo eso. Salvo las excepciones de los invitados especiales.

Los integrantes del pentatlón militarizado de la Universidad Autónoma del Estado de México volvieron a dar muestra de disciplina y sincronía con sus movimientos. Además, regresó la alegría y la música de la Normal del Estado de México. Ambos, había años que no venían, por falta de recursos.

Además, otro invitado especial fue el contingente de la escuela secundaria Ricardo Flores Magón, del municipio de Juárez, cuyo contingente incluyó un grupo de bastoneras que pusieron el toque musical al desfile.

Incluso, casi al final, el sol se dejó ver, menos de cinco minutos, pero estuvo presente. Quizá no le gustó mucho lo que observó, porque pronto de volvió a esconder. El cielo, que parecía despejarse, se volvió a nublar. Sin embargo, no llovió.

Fue un desfile de trámite, en el que no hubo ánimo de los ciudadanos por acudir a presenciarlo. Quizá porque no fue día feriado, porque había que trabajar o porque no había deseos. Pero al menos el evento no se canceló y se cumplió con la tradición, aunque muchos no sepan lo que se celebra este 5 de febrero.

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