“Moriremos de Hambre”, Dicen Vendedores de Disfraces del Jardín Constitución

Zitácuaro, Michoacán.- “Vamos a morir de hambre”, afirmó, un poco en broma y un poco en serio, una comerciante de disfraces para niños de preescolar, que esperaba una buena venta, con motivo de los desfiles de primavera, que han sido cancelados por la contingencia del coronavirus.

De hecho, aunque recibieron permiso para instalarse en el lugar de costumbre, el Jardín Constitución (mejor conocido como Chiquito), no hubo venta. Nada, ni un solo disfraz, porque ante la cancelación de los desfiles de preescolar su mercancía ya no es necesaria para los padres de familia.

Se trata de sólo una de las actividades comerciales de la ciudad que ha resultado afectada por la contingencia, que requiere que las personas se queden en sus casas, en cuarentena, para evitar infecciones.

Esta situación ha afectado la actividad comercial, que es la base de la economía de Zitácuaro. Muchas familias dependen de la venta de todo tipo de productos, ya sea como dueños de locales, de puestos ambulantes o de empleados de almacenes o tiendas.

Y los comerciantes de disfraces para niños, de temporada de primavera fueron de los principales damnificados por esta situación.

Precisamente cuando comenzaban a instalar sus puestos fue decretada la suspensión de clases y de actividades, por parte del gobernador Silvano Aureoles Conejo, quien se anticipó una semana a la cancelación de actividades educativas decretada por la federación.

Así que, sin clases, sin actividades públicas, no se llevarán a cabo los desfiles que deberían de haberse realizado esta semana. Los puestos ahí están, las mercancías también, pero no hay compradores.

Las prendas de muchos colores que resaltan en el Jardín Constitución, los ositos, los conejos, las mariposas y las abejas, entre muchos otros disfraces, no producirán ningún ingreso económico.

Tampoco las comerciantes de maquillado, que estaban listas para pintar en las caras de los niños las imágenes que complementarían los disfraces. Todo se acabó antes de que empezara la venta, dijo Eva Lucía Pérez Salinas, una de las vendedoras.

Son 23 integrantes de la Unión de Comerciantes de Primavera los que tendrán que asumir las pérdidas. Pero el problema que mucho del dinero que utilizaron para invertir en los disfraces fue prestado. Pensaban pagarlo con la venta y de ahí sacar su ganancia. Ahora se quedan con una pesada deuda.

Hasta el momento, comentan que el Ayuntamiento les dijo que les condonará el pago de los espacios. Pero dicen que no es suficiente. Necesitan algo de apoyo, a menos unas despensas, para no “morirse de hambre”.

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