El Retorno a la “Dictadura Perfecta”

Por D. en D. Joaquín R. Benítez V.

“México es la dictadura perfecta. La dictadura perfecta no es el comunismo. No es la URSS. No es Fidel Castro. La dictadura perfecta es México”. Mario Vargas Llosa (escritor peruano).

Era el mes de septiembre de 1990, cuando Mario Vargas Llosa (escritor peruano) fue invitado a México, al “encuentro de intelectuales europeos y americanos” y, en plena transmisión de Televisa, refirió que “México es la dictadura perfecta. La dictadura perfecta no es el comunismo. No es la URSS. No es Fidel Castro. La dictadura perfecta es México”.

Desde luego que Vargas Llosa se refería al sistema presidencial absoluto que desde décadas había instaurado el PRI en el país, ello al borrar en la práctica la división de poderes y, el sistema de frenos y contrapesos; tanto Legislativo y Judicial estaban a la orden del ocupante de la silla presidencia; se decía que lo único bueno de la “dictadura perfecta” era su carácter sexenal, es decir, cada 6 años había un nuevo dictador.

Fue ardua, sangrienta y estoica la lucha por la democratización de México y la instauración de un verdadero sistema de frenos y contrapesos, a través de una verdadera división de poderes; poco a poco se le fue quitando poder al Presidente de la república en turno, ello en razón de que, a partir del año 2000 desaparecieron las mayorías absolutas en ambas del Congreso de la Unión.

La llegada de Enrique Peña Nieto mostró una nueva manera de cogobernar, si bien no tenía la mayoría en el Congreso de la Unión, supo negociar, cooptar y sobornar a legisladores de otros partidos a efecto de llevar el “Pacto por México”, con el cual logró las desafortunadas reformas constitucionales en materia de energía, educativa, entre otras.

Con las elecciones de 2018, México se vistió de guinda y MORENA se llevó el carro completo en la presidencia de la república, las cámaras del Congreso de la Unión, diputaciones locales y presidencias municipales; el embriagador sabor del poder hizo de las suyas y MORENA se convirtió en lo que combatió: las mayorías de legisladores sin conciencia, volviéndose émulos de los levanta dedos del PRIAN, en otros tiempos.

Esa mayoría en el Congreso de la Unión, es lo que le ha dado manga ancha a Andrés Manuel López Obrador, para hacer y deshacer a su entero gusto y capricho, imponiendo leyes que carecen de toda técnica jurídica – legislativa, vaya, hasta con errores de sintaxis y ortografía, por ejemplo, las reformas a la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos de 2018.

La propuesta de ley de López Obrador con la que pretende modificar la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, a efecto de que durante cualquier ejercicio fiscal en el cual exista una emergencia, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, “reoriente” los recursos asignados en el Presupuesto de Egresos para destinarlos a mantener la ejecución de los proyectos y acciones prioritarios de la Administración Pública Federal y fomentar la actividad económica el país.

Esta iniciativa, en caso de aprobarse, abona a la consolidación de la “Dictadura perfecta”, en la que el presidente de la república, vía su Secretario de Hacienda, podrá de manera legal manejar a su voluntad y capricho el presupuesto, lo que se venía haciendo de hecho más no de derecho, empero, ahora tendrá la autorización expresa en la ley para hacerlo.

Con ello se le quita al Congreso de la Unión una de sus facultades, que es la del manejo de los recursos económicos del país, es decir, el destino y monto del presupuesto, desapareciendo así, el frágil contrapeso que el Congreso hacía del Ejecutivo al momento de gastar; y si bien, el proyecto de reforma de AMLO obliga a rendir informes, los mismos son “llamadas de misa” cuando se tiene una mayoría en las Cámaras legislativas.

Ese retorno al poder absoluto en la figura del presidente puede ser un retroceso en la democratización del país, MORENA debe recordar que no siempre obtendrá todas las victorias electorales (al menos que instaure una dictadura como en Corea del Norte) y que el camino que hoy está allanando puede ser el cual lleve al poder a un dictador vitalicio, ya sea del PRI, PAN, PRD, MORENA, PT, etc.

Si en verdad MORENA fuese un partido al que le importara la democracia y los mexicanos, con sus mayorías en las Cámaras del Congreso y al tener el Ejecutivo Federal, sentaría la bases para que en México jamás vuelva a existir un poder que se imponga a los demás, que jamás se vuelvan a vivir los tiempos de un partido de Estado o del caudillismo; las verdaderas democracias se construyen acotando el poder.

 

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