Es Amenazado y Torturado Defensor de Bosques, por Comisariado

Zitácuaro, Michoacán.- Un defensor del bosque fue torturado y amenazado de muerte por encapuchados que fueron llevados a su casa por el comisariado de bienes comunales de San Felipe, según dice la víctima en su denuncia presentada ante la Fiscalía Regional.

El afectado, Javier A., quien es encargado del Comité de Vigilancia Comunal fue víctima de torturas por oponerse a la tala ilegal que se practica en San Felipe. Aparentemente, quienes devastan los recursos son sujetos encabezados por el propio comisariado, Gilberto Hernández.

Lo anterior se desprende de la denuncia penal que tiene número de caso 1006202019424, presentada ante el agente del Ministerio Público de la unidad de investigación número 3.

El afectado comentó que el pasado 25 de mayo acudió con integrantes de su Comité de Vigilancia, a las 8 de la noche a realizar un recorrido por el bosque de la tenencia, para evitar que se registraran acciones de tala ilegal.

Comenta que el propio comisariado los acompañó. Llegaron a un punto entre las comunidades de San Felipe y San Cristóbal, esta última, en el municipio de Ocampo. Ahí notaron que una zanja que abrieron para que no pasaran camiones troceros estaba rellenada.

Hicieron un recorrido por algunos parajes conocidos como sitios de talamontes, para ver si encontraba a alguien, pero no. Ante ello, el afectado llamó a unos amigos para que llevaran herramientas y destapar nuevamente la zanja.

Terminaron minutos después de la media noche y se fueron a sus casas. El comisariado los llevaba en una camioneta y dejó a cada uno de los integrantes del comité en sus domicilios. El último fue Javier.

El denunciante dijo que entró a su vivienda y se fue a bañar. Mientras se enjabonaba escuchó el ruido de una camioneta en el exterior. Salió y se asomó y vio que era la del comisariado.

Así que se acercó, para ver qué quería. En lugar de contestarle, bajaron sujetos encapuchados de la parte de atrás y lo subieron a la fuerza. Con groserías y un cachazo tuvo que ingresar a la unidad.

La unidad avanzó unas dos cuadras y dio vuelta. Ahí, los encapuchados lo bajaron y lo tiraron al piso bocabajo. Lo golpearon y patearon. No le dejaban levantar la mirada, para que no los viera.

Le dijeron que “le bajara”. Ante los golpes, les dijo que sí, que le iba a bajar. Luego tiraron dos disparos al suelo, muy cerca de él. Le dijeron que se quedara así y se subieron a la camioneta, para luego alejarse. Quedó claro que la golpiza y la amenaza de muerte era para que no se atravesara en el camino de los talamontes.

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