Falta de Plan de Contingencia Provoca Aumento de Coronavirus en Zitácuaro

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro, Michoacán.- El incremento diario, sistemático, de casos de coronavirus en Zitácuaro es resultado de la actitud permisiva hacia prácticamente todas las actividades del municipio, adoptada por el Ayuntamiento desde antes de que terminada inclusive la cuarentena oficial, a finales de mayo.

A fin de evitarse problemas con todos los grupos que llegaban a la alcaldía a pedir ayuda para afrontar la cuarentena; o bien, que se les dejara trabajar, el alcalde Hugo Alberto Hernández Suárez abandonó el poco control que había mantenido hasta entonces.

De tal forma que en la última semana de mayo emitió una “circular” en la que se podían abrir, inclusive, los bares y se podían reiniciar eventos públicos. Aunque a los pocos días reconsideró la medida y anunció el cierre de algunos comercios, en conferencia de prensa, en los hechos la apertura continúa.

A partir de junio, parecía que Zitácuaro había superado la pandemia, porque gran parte de los ciudadanos regresó a la movilidad, a la “normalidad”. No tapabocas, ni medidas preventivas, y sí aglomeraciones en diversos puntos de la ciudad.

El resultado no podría ser otro que el incremento de contagios que en estos días comienzan a manifestarse. Esa estrategia de decir una cosa y hacer otra demostró su fracaso. Ante el incremento evidente, es necesario corregir el rumbo.

No hablamos de aplicar mano dura y lanzar a la policía a la calle a la caza de ciudadanos que transgreden las medidas de prevención, sino implementar medidas que hagan innecesario que los ciudadanos que no tienen actividades urgentes no salgan a la calle.

De otra forma, la situación podría salirse de control. Aunque los casos oficiales son 85 (según datos de la Secretaría de Salud federal), la cifra todavía es controlable si se aplican medidas. De seguir la situación como hasta ahora, los casos aumentarán más y más.

Nos referimos al Ayuntamiento como la autoridad que debe de implementar acciones, porque si bien la federación y el estado hacen recomendaciones, a final de cuentas es la Presidencia la que tiene que el contacto directo con la población y debe de aplicar las medidas.

Las cosas van de mal en peor. No se trata de una sola opinión, sino de un hecho. Los números, fríos como son, así lo indican. ¿Habrá capacidad para tratar a un número cada vez mayor de enfermos que requieran atención especializada? Parece que no.

El problema es que no sólo se trata de Zitácuaro, sino de toda la región, de todo el estado, en donde el número de casos registrados a diario impone nuevos récords de crecimiento. Como mencionamos en esta edición, en el Oriente el coronavirus ya está en todos los municipios, con excepción de Áporo.

Irónicamente, a nivel nacional a Michoacán se le redujo el nivel de riesgo: De semáforo rojo pasó a naranja. Esto indicaría que podría aplicar algunas medidas de apertura, mismas que ya se pusieron en marcha desde inicios de junio, dado que el gobernador Silvano Aureoles decidió hacer su propia estrategia.

Y, como mencionamos, el resultado no es bueno. ¿Qué pasará? En muchos casos se tendrá que regresar al confinamiento, como en el caso de Múgica, un municipio con 44 mil habitantes (una cuarta parte de los de Zitácuaro) y donde los confirmados aumentaron a 160 (el doble que aquí) en dos semanas.

El alcalde de esa municipalidad, ante el riesgo de que los casos se salgan de control, como en Lázaro Cárdenas, anunció que se volverá a decretar cuarentena obligatoria y la apertura sólo de los comercios prioritarios, a fin de controlar el coronavirus.

Así las cosas, ¿las autoridades en Zitácuaro continuarán cruzadas de brazos mientras los contagios se incrementan día a día? Algo debe de hacerse…

Cálculo Político

La actuación del gobernador, tanto en lo relacionado al coronavirus, como en el enfrentamiento contra el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, obedece, no a la preocupación de Silvano Aureoles por el bienestar de los michoacanos, sino a un evidente cálculo político.

Desde finales del año pasado, cada una de las decisiones, de los programas, de las acciones, de los discursos de Aureoles Conejo tienen el fin de tratar de recomponer su imagen como gobernante, como político. Esto, a raíz del último lugar que, en encuestas nacionales, obtuvo el mandatario michoacano a lo largo del 2019.

El último puesto no es nada útil cuando se trata de conservar el control político del estado, de ganar posiciones en las elecciones de 2021, y de mantenerse vigente con miras a hacer realidad su sueño: ser candidato a la presidencia de la República en 2024.

Si bien Silvano es repudiado por la gran mayoría de los michoacanos, que se encuentran decepcionados con su desempeño y hartos de sus mentiras, también es cierto que Aureoles es hábil y sabe aprovechar las coyunturas.

Y el coronavirus le dio el oxígeno que necesitaba. Con discursos, con sus constantes exposiciones a los reflectores, con su papel del político que lucha contra el coronavirus, con su alianza con gobernadores que se revelan contra el gobierno federal y sus críticas al presidente, Silvano ha logrado recuperar algo de popularidad. Parece mentira, pero así es.

No es suficiente, claro, porque a nivel nacional todavía está en el grupo de los mandatarios estatales menos queridos, más repudiados, a los que sus gobernadores quisieran sacar del cargo y no volverlo a ver.

Pero, hábil como es, insistirá en convertirse como un mártir del grupo conservador que ve en López Obrador un “peligro para México” (léase: de los intereses económicos y políticos de quienes perdieron el control del país).

En ese papel, definitivamente ha marginado los temas problemáticos del estado que debería de atender, como la inseguridad creciente, a la que ya casi ni se refiere, aunque la situación está cada vez peor.

Y se concentra en los que sabe que le podría dar dividendos políticos, como hablar del coronavirus todo el día, todos los días, así como reunirse con los gobernadores rebeldes y hacer llamados al presidente de la República.

O, como hizo este viernes, cuando le mandó un mensaje a López Obrador, a través de redes sociales, en la que le pidió que no deje que los ciudadanos más pobres se queden sin luz, porque no han tenido dinero para pagar sus recibos.

Le aconsejó al presidente que utilice parte del crédito que el Banco Mundial le dio hace unos días para subsidiar los recibos de luz que no se pagaron y para fortalecer el combate al coronavirus (es decir, darles dinero a los gobernadores para que ellos se alcen el cuello).

Sin embargo, quienes conocemos a Silvano Aureoles y lo hemos padecido todos estos años no permitiremos que nos vuelva a engañar. Y somos mayoría. El propio mandatario lo sabe. Por eso está tan desesperado de figurar a como dé lugar.

Para su mala fortuna, las encuestas y los análisis políticos serios e independientes no están de su parte. Si bien ha logrado subir unos cuantos puntos porcentuales y ceder el título del peor gobernador de México, eso no será suficiente.

Uno de estos estudios es el del Consulta Mitofsky, encabezado por el famoso analista Roy Campos. Se señala que, en efecto, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha sufrido un importante desgaste político y algunos que le apoyaban ahora están desencantados.

Sin embargo, a pesar de ello señala que sería casi un hecho que en Michoacán habrá alternancia en el poder en las elecciones de 2021. Esto significa que el PRD no conservará la gubernatura.

Roy Campos indica que Morena todavía tiene una mayoría de seguidores que podrían hacer que, pese a este desgaste, ganara la gubernatura. O bien, que los partidos opositores se aliaran e hicieran una gran alianza para poder vencer al partido de López Obrador.

En cualquiera de estos escenarios, el PRD, que se ubica en tercer o cuarto lugar, según la encuesta que se mire, perderá el estado y, con ello, el control político. Sería un tiro de gracia para el partido del gobernador, en el último bastión que le queda en el país.

No, no son buenas noticias para Silvano Aureoles. Así que no nos sorprendería que antes de las elecciones se deslinde de su propio partido y busque encabezar una alianza opositora que le dé algunas posibilidades de seguir vigente en la política.

Al menos para cuidarse las espaldas de las auditorías que le harán a su gobierno, cuando él ya no esté en el puesto y que encuentren numerosas anomalías e irregularidades…

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