Atlético Morelia y Carlos Herrera: Futbol y Corrupción

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro, Michoacán.- Después de la “traición” de TV Azteca y su dueño, Ricardo Salinas Pliego, de sacar al equipo Monarcas Morelia e irse a Mazatlán, donde le llenarán las bolsas de dinero, a la capital le urgía contar con un conjunto para darle al pueblo el circo que le hace falta, para tenerlo contento.

La urgencia era tanta que se organizaron varios proyectos. Uno de ellos, el que parecía que nacía de un genuino deseo de impulsar el deporte, más allá de intereses económicos y mezquinos, era el que encabezaba Marco Antonio “Fantasma” Figueroa.

El histórico exjugador de Monarcas Morelia se organizó con otros colegas que también militaron en las filas rojiamarillas para traer futbol profesional al estado. Era un proyecto en el que el equipo sería, principalmente, propiedad de la afición.

Con ello se evitaría, explicaba en ese momento, que le vuelvan a quitar el deporte a los michoacanos, para que “no jueguen con los sentimientos de la gente”. El Fantasma señaló que ya había presentado su proyecto al gobierno estatal y que había encontrado apoyo.

Parecía un buen proyecto. Pero era demasiado perfecto para ser verdad. Lo cierto es que era producto de un enamorado del futbol, de un soñador que apostaba más al deporte que al negocio; esta parte es la que no le debe de haber gustado al gobierno del estado.

Y es que, mientras hacían como que apoyaban el proyecto del Fantasma Figueroa, el gobierno del estado respaldaba, por debajo de la mesa, otra propuesta, menos idealista y más centrada en la ganancia económica.

Se trata del que, a final de cuentas, es el proyecto que apoyó el gobierno del estado. Y no sólo eso, sino que antes de siquiera contar con un equipo seguro, ya le entregó el estadio Morelos a este grupo de “empresarios”.

Esta propuesta está encabezada por el exdirectivo de Chivas, José Luis Higuera, con negros antecedentes en su paso por el equipo de Guadalajara. Durante su gestión no sólo se encargó de hundir al equipo orgullo nacional, sino que mostró su carácter ególatra y prepotente.

Así, soberbia, ego, protagonismo como cartas de presentación, el gobierno del estado le abrió los brazos a este “directivo” para que encabece el proyecto para traer de nuevo el futbol profesional a Morelia.

¿Por qué? Es fácil adivinarlo: Dinero. Lo que el Fantasma Figueroa, con su proyecto soñador, popular, no garantizó al gobierno estatal, seguro lo van a conseguir con José Luis Higuera.

De hecho, al enterarse sobre el “juego chueco” (así lo catalogó) que el gobierno del estado se traía con el proyecto futbolístico, el Fantasma se deslindó. Con tristeza, denunció que mientras a él le decían que lo iban a apoyar, lo cierto es que la administración de Silvano ya negociaba con Higuera.

Entre ambos personajes n hay punto de comparación. El Fantasma fue un crack en el Morelia. Encabezó una temporada campeona del equipo en el que se ganaron algunos campeonatos.

No sólo los morelianos aficionados del futbol quedaron enamorados del jugador chileno, sino que él mismo les correspondió con la misma pasión. Por ello es que estaba dispuesto a jugársela por regresar el deporte a la capital michoacana.

En contraste, durante su paso por Guadalajara, Higuera se caracterizó por hacerle la vida imposible a varios jugadores, a quienes les impidió su desarrollo y rechazó los traspasos ventajosos que varios de ellos podían haber tenido.

También disfrutó de privilegios a costa del equipo, mientras bloqueaba a los medios de comunicación que lo cuestionaban, al tiempo que premiaba con dinero a los que hablaban bien de él.

Mientras más sufrían las Chivas, más negocios hacía él, según denuncias de medios deportivos de Guadalajara. De hecho, muchos aficionados de corazón lo consideran el peor directivo que ha tenido este equipo, considerado una verdadera leyenda del balompié mexicano.

Esta es la clase de individuo con el que el gobierno del estado hará negocios. A quien ya le ha entregado el estadio. Esto, como mencionamos líneas arriba, mucho antes de que tenga un equipo seguro, puesto que todavía negocia qué franquicia de podría comprar.

Claro que no será un equipo de primera división, sino de la llamada Liga de Expansión, con la esperanza de que, en un futuro, quizá, se pueda ascender al máximo circuito.

¿No huele todo esto a podrido? Quizá haya muchos millones para repartir, muy buenos negocios. Pero el deporte, el futbol, la afición, pasará, nuevamente, a segundo término. Es decir, al gobierno del estado no le importa la gente, dino el efectivo…

En comparación con Higuera, quizá Ricardo Salinas no sea un personaje tan malo. Al menos el directivo de TV Azteca nunca engañó ni ocultó su intención de hacer dinero con el equipo.

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