Y Silvano Aureoles Habla de Dignidad, ¿Sabrá lo que es?

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro, Michoacán.- Como ya es del dominio público, desde que se anunció la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Estados Unidos, el gobernador Silvano Aureoles vio una oportunidad de atraer los reflectores.

Así que se lanzó en contra de López Obrador con mensajes en los que lo regañaba y le acusaba de traidor. Una actitud altanera, de un personaje que no tiene calidad moral para decir esas palabras, hechas a nombre de los mexicanos y michoacanos, a quienes no nos pidió permiso para ello.

Como el presidente no se hizo el aludido del mensaje de Silvano e igual hizo el viaje como lo tenía planeado, mientras se realizaba el encuentro Amlo-Donald Trump, en la Casa Blanca, el gobernador Aureoles le dedicó otro mensaje a Obrador. Lo menos que le dijo es que no tenía dignidad.

Pero ¿cómo Silvano Aureoles se atreve a hablar de dignidad? Quien lo conoce sabe que el mandatario michoacano no sabe ni siquiera lo que esa palabra significa; él, que se ha arrastrado a lo largo de su carrera política para conseguir sus cargos.

¿Acaso ya se le olvidó a quién le debe su gubernatura? No, no es a los michoacanos, quienes, en efecto, le dieron una frágil mayoría en las urnas. Pero el camino para poder llegar a la segunda candidatura perredista y, de ahí, tener la vía libre para el triunfo electoral, fue resultado de su actitud servil ante el entonces presidente priista, Enrique Peña Nieto.

Desde que llegó a la diputación federal, tras perder en las urnas su primer intento de ser gobernador, se posicionó en San Lázaro como cómplice del presidente priista, a quien sirvió hasta la abyección; es decir, cometió actos despreciables y viles, con tal de servirle a Peña Nieto.

Vendió los principios del PRD, que hasta ese momento era un partido de izquierda infiltrado por gente de diversas ideologías, pero más o menos congruente. A partir de la negociación con Peña Nieto se convirtieron en comparsas del PRI en el Congreso.

Gracias a la servir actitud de Silvano, el PRD se alió con el PRI para apoyar las reformas que Peña Nieto les puso en las manos: la energética, la educativa, económica, hacendaria, laboral, entre otras.

A cambio, Silvano recibió recursos a manos llenas, que utilizó para hacer campaña para su próxima candidatura a gobernador. Luego, llegado el momento, Peña Nieto -como ya mencionamos- le dejó el camino libre para que obtuviera el triunfo electoral.

Todo a cambio de su dignidad (si es que aún le quedaba algo). Por eso, causa asco escuchar a Silvano Aureoles hablar de dignidad y regañar al presidente Andrés Manuel López Obrador porque no le hizo caso de no viajar a Estados Unidos. Ninguna calidad moral tiene el gobernador de Michoacán…

El Poder de los Viagras

Mientras Silvano se desgarra las vestiduras y señala con dedo flamígero al presidente de la República, debería de hacerse cargo de la problemática que ahoga a Michoacán más que el coronavirus: la inseguridad.

Los grupos criminales se han empoderado, ante la mirada distraída de Silvano, y se han apoderado de grandes zonas de Michoacán en donde el estado de derecho ya no existe. En donde el propio gobernador ya no manda.

Prueba de ello fue la novedosa estrategia que pusieron en marcha los Viagra en Buenavista, uno de los municipios que controla. Esta semana dieron a conocer a los habitantes de ese lugar que multarían a los automovilistas que no tuvieran en buenas condiciones sus luces direccionales.

Es decir, una nueva forma de obtener dinero, al tiempo que cumplen las funciones de tránsito, que están reservadas a las autoridades y que ahora ellos usurpan abiertamente. ¿No debería de poner atención, el gobernador, en esta situación que le socaba su poder, en su propio estado?

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