El COVID Demostró Nuestra Debilidad

Por D. en D. Joaquín R. Benítez V.

“Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto cambiaron las preguntas” Mario Benedetti (poeta y escritor uruguayo).

En las últimas décadas el ser humano puso su fe en la ciencia, convirtiéndola en la religión de la modernidad, confiamos tanto en los avances científicos (tecnología, medicina, robótica, física, química, etc.,) que inclusive quisimos pasar del homo sapiens sapiens (el hombre que sabe que piensa) al homo deus (el hombre dios) para demostrar con ello nuestra gran sup1erioridad.

Sin embargo, el SARS COV2 (COVID-19), intencionalmente creado o no, puso a la humanidad de rodillas, demostrando la fragilidad del ser humano y lo endeble que somos como especie, en tan sólo en unos meses, un pequeño virus ha infectado a más de 145 millones de personas y matado a más de 600 mil (cifras mundiales), ganándole hasta ahora, la partida a la nueva religión (ciencia).

Al igual que otras pandemias, el COVID-19 pasará, sin embargo, en su trayecto también está dejando consecuencias en la economía del mundo y en la salud mental de los seres humanos; por lo que se deberá replantear el papel del hombre consigo mismo y sus congéneres, así como su relación con el medio ambiente y las otras especies que habitan el planeta.

Ese falso egoísmo de ser mejores que los animales o plantas ha quedado destruido en los últimos meses; se debe tomar consciencia de ello y actuar, pues si no evolucionamos, el destino será la aniquilación, tarde o temprano pagaremos las consecuencias de la “modernidad”, de la explotación del planeta, de los experimentos biológicos y de cada acto que daña el mundo, en pro de la ganancia desmedida y rapaz.

A nivel de nuestro país, el COVID desnudo a los mexicanos, mostrándonos tal y como somos, en muchos casos el egoísmo empero en las compras de pánico, pues nunca se pensó en los sectores vulnerables; la desinformación se convirtió en el pan de cada día; la infraestructura hospitalaria quedó exhibida, pero la falta de insumos o su mala calidad fue un acto criminal para pacientes y trabajadores del sector salud.

Si en el sistema de salud nacional no hubiese imperado la desorganización, las instrucciones contradictorias y la falta de presupuesto, al día de hpoy no habría más de 38 mil muertes por COVID, a lo que se suman los malos hábitos alimenticios que tenemos (la culpa no es de la comida chatarra sino de cada mexicano que decide consumirla) y la falta de conciencia de muchos habitantes que tomaron a juego la enfermedad.

En el panorama económico, se empiezan a ver los estragos de la epidemia, miles de micro, pequeños y medianos negocios (MPYMES) tuvieron que cerrar de manera definitiva, lo cual originó que más de 12 millones de mexicanos se quedará sin empleo (30% era formales y 70% informales); como lo dije en anteriores entregas, el apoyo a MPYMES fue nulo por parte del gobierno mexicano (federal y de los Estados).

El panorama se visualiza sombrío y deprimente, pero está en nosotros salir adelante, queda claro que ningún gobierno hará su tarea, por ello debemos ser solidarios, apoyando al consumo local, quienes aún conservan su fuente de ingresos, pueden reactivar la economía yendo a comprar en las MPYMES de su localidad, es el momento que el país necesita del apoyo de todos.

Cada sexenio ha quedado marcado por un acontecimiento (humano o natural) que lo ha debilitado, como la masacre del 68 a Díaz Ordaz; el terremoto del 85 a Miguel de la Madrid; el levantamiento zapatista y la muerte de Colosio a Carlos Salinas de Gortari; la crisis del 94 a Ernesto Zedillo; la crisis de 2008 y la guerra contra el narco a Felipe Calderón; los desaparecidos de Ayotzinapa a Enrique Peña Nieto; y el COVID a Andrés Manuel López Obrador.

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