Sigue Impune el Asesinato del Protector de las Mariposas Monarcas

Ocampo, Michoacán.- Hoy, 13 de enero, se cumple un año del asesinato del ambientalista y protector de la mariposa monarca, Homero Gómez González, cuyo crimen ha quedado impune. Desde entonces ya nada es igual en el santuario de El Rosario, el más grande del mundo.

Homero no sólo amaba a la mariposa, sino que era el principal impulsor de su cuidado y del impulso al turismo. Presionaba a las autoridades para que le brindaran apoyo al santuario. Gracias a él, se construyeron instalaciones diversas, entre ellas, una zona comercial y un museo. Además, logró que se rehabilitara el camino del ingreso.

Asimismo, asistía a diversos congresos y reuniones de ecología para buscar impulso, apoyo y difusión para las mariposas monarcas. En redes sociales llenaba espacios de imagen, videos y fotografías en las que invitaba a todo mundo, literalmente, a visitar el santuario.

Gracias a ello, Homero era conocido en varios países; principalmente, en Estados Unidos y Canadá. Ahora, toda la difusión, la presión y el impulso del santuario de El Rosario, enclavado en una zona marginada del municipio de Ocampo, ha cesado totalmente.

Homero Gómez asistió el 12 de enero a la clausura de la feria de la cabecera municipal de Ocampo. Estaba reunido con el diputado local Octavio Ocampo, el entonces alcalde Roberto Arriaga, y otros políticos.

En un momento dado, se ausentó para ir al baño y ya no regresó. Después de 16 días de desaparecido, su cuerpo fue hallado cerca de donde fue visto por última vez, en una hoya de agua.

Aunque inicialmente Adrián López, fiscal del Estado, informó que el cuerpo del activista no mostraba señas de golpes o torturas y fue encontrado en un pozo artesanal de uso agrícola con una profundidad de seis metros, horas después la Fiscalía informó de que Gómez González sufrió un traumatismo craneoencefálico antes de morir ahogado.

Gómez González, de 50 años, había denunciado a los depredadores del bosque. De carácter amable, era un activista muy querido en México, muy respetado por los campesinos del municipio de Ocampo, donde vivía, y reconocido internacionalmente por su esfuerzo para preservar el hábitat de las monarca, el santuario El Rosario.

Gómez González impulsó durante años una fórmula considerada exitosa: incluyó a los campesinos en los trabajos de reforestación y preservación del bosque. Así, generó empleos en una región rica en recursos naturales, pero azotada por la pobreza. Frenó la degradación de la reserva de El Rosario y restauró zonas destruidas por la tala clandestina.

Gracias a su carisma y el uso de las redes sociales atraía a centenares de turistas, a los que informaba sobre la vida de las mariposas monarca e instaba a apoyar los trabajos de preservación.

Aunque las autoridades prometieron, como es su costumbre, llegar hasta las últimas consecuencias del asesinato de Homero Gómez, no se ha hecho nada. De hecho, a un año de su desaparición, tal vez ni se acuerden de él.

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