Economía Rapaz, la Receta de México

Por D. en D. Joaquín R. Benítez V.

“Ser Presidente se parece mucho a administrar un cementerio: hay mucha gente debajo de nosotros y nadie nos hace ningún caso”. Bill Clinton (Presidente de los Estados Unidos). 

Los problemas del país han sido generados por las políticas neoliberales implementadas, las cuales entregaron el futuro de la nación a los mandatos imperialistas yanquis; faltos de identidad y amor a su patria, quienes llevan las riendas de la SHCP, han manejado las finanzas públicas para favorecer a la macroeconomía y el libre mercado sin invertir en la economía interna; pulverizando el patrimonio nacional, CFE, el campo, Pemex, minas, recursos naturales, entre otras.

El negocio del siglo XXI: las telecomunicaciones y medios de comunicación han sido otorgados al mejor postor, la monopolización de los medios ha quedado en manos de unos cuantos; los culpables no sólo son Enrique Peña, sino también Calderón, Fox, Zedillo, Salinas y De la Madrid, los cuales fragmentaron a México; sin proyecto de nación, entregados al poder financiero; legando una economía estropeada, delincuencia, desempleo y generaciones de mexicanos con un futuro incierto.

La incertidumbre laboral y de seguridad es una constante en el país, vivir en el temor y la pobreza, los cuales han llegado al extremo; ese extremismo pareciera que ha sido planeado y ejecutado de una manera deliberada, pues políticas económicas y de Estado sugieren que la partidocracia quiere el aniquilamiento del país; todo ello a causa de las medidas impuestas desde Washington, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, quienes son los que diseñan y experimentan con la economía de México.

Los iluminados de Stranfford, Harvard y Yale, escuelas capitalistas de Calvino y Smith, siguen sin entender el grave daño que están ocasionado a la endeble economía mexicana, al imponer sus modelos experimentales en una nación tan azotada por las peripecias, quizá sí lo entienden ya que sus ideas siempre han sido obscuras, alevosas, ventajosas e inhumanas, no importa la penuria de millones de mexicanos, cuando pocos pueden tener millones en dinero, al fin de cuentas, esas son las máximas que hay pregonado durante décadas.

Las políticas contrarias a los intereses del país, han sido la constante de cada gobernante que llega a Los Pinos, teniendo como cómplices al resto de la perniciosa partidocracia, la cual corrompe a la democracia y aleja al pueblo de una verdadera participación ciudadana en la toma de decisiones importantes, por ejemplo, la privatización disfrazada de Pemex; he allí la verdadera intensión de sus acciones, seguir manteniendo el poder a toda costa sin reparar en los graves daños que se están ocasionando en la economía del pueblo.

Las medidas y acciones políticas deberían de ser un medio de bienestar y no un yugo económico que destina millones a la esclavitud moderna: bajos salarios, pobreza, desigualdad, marginación, falta de oportunidades, etc. Las negociaciones realizadas por “debajo de la mesa” han creados monstruos amparados a la ubre del poder: los monopolios (Telmex, Ferronales, Tv Azteca, Cemex, Televisa), han contribuido a terminar con el estado de bienestar, ya no importan millones sino sólo un puñado: los amigos, la familia, los soldados de la partidocracia, esos son los únicos que pueden sobresalir y seguir enriqueciéndose de una manera desmedida.

El eje de la economía del país, controlada por las mentes perversas del gobierno, se ha encargada de establecer mecanismos de control del dinero de la nación, anteriormente se buscaba apoyar a la clase media para que los trabajadores no cayeran en una miseria creciente y en el desamparo total, sin embargo, pareciera que el modelo ha cambiado, ahora no importa una meridiana estabilidad sino obtener la mayor ganancia posible, aunque se tenga que “matar a la gallina de los huevos de oro” (Peña dixit), por ello el desempleo sin precedentes y los altos índices de pobres que sexenio tras sexenio van en aumento.

Toda acción del estado mexicano, sin voluntad, sin consensos, sin respaldo social, sin una política contra la corrupción; con un discurso hueco e incoherente, que se ha convertido en el eje de legalidad de un estado de Derecho en la que la fórmula es: a mayor corrupción menor democracia, a mayor democracia menor corrupción.

El priismo converso (MORENA) del poder político del gobierno, representado por sus grandes cúpulas: Secretarios de Estado, Senadores, Diputados, Gobernadores, etc., no han efectuado ninguna acción para detener el entreguismo y declive de los mexicanos.  La parálisis económica, social y jurídica es intencionada. Por ello, el poder político del Estado o más bien dicho de la partidocracia ha llevado a este país al colapso en todos los aspectos, condenando a millones de mexicanos.

El fin de la económica a la mexicana, es agudizar la desigualdad y la injusticia, en un contexto de ejercicio desmedido del poder del dinero y de la partidocracia, esa desigualdad socioeconómica e injusticia social tiene secuelas trágicas: desigualdad, pobreza, delincuencia, violencia, incertidumbre, desesperación y millones de mexicanos sobreviviendo en la calamidad.

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