La Partidocracia en Contra de México

Por D. en D. Joaquín R. Benítez V.

“Los políticos no se limitan a exigirte tu dinero: quieren tu espíritu. Quieren doblegarte con sus impuestos hasta que te veas indefenso. Si subvencionamos la pobreza y el fracaso, lo que obtenemos es precisamente más pobreza y más fracaso”. James Dale Davidson (líder de la Unión de Contribuyentes de los Estados Unidos).

La agudización de la situación económica que vive el país desde hace varios años, a raíz de la inseguridad, los aumentos de la gasolina, gas y energía eléctrica, no es un problema originado totalmente por la administración obradorista, sino de las políticas neoliberales de los últimos 50 años, que poco a poco fueron desmantelando las empresas productivas del Estado para entregarlas al sector privado, tanto nacional como extranjero.

La grave crisis energética por la cual está atravesando el país, no fue el resultado de la casualidad, el encarecimiento de los costos de producción de los combustibles, fue un plan ideado, trazado y definido por organismos internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y Washington, y bien ejecutado por los gobiernos entreguistas de Díaz Ordaz, Echeverría, López Portillo, De la Madrid, Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña.

Los gobiernos priistas y panistas hicieron de PEMEX un fracaso total, de manera consciente e intencional, ahorcaron a la otrora paraestatal con un régimen fiscal insostenible; generaron y complacieron un déficit de miles de millones de pesos en jubilaciones y pensiones; propiciaron y mantuvieron la corrupción al interior del Sindicato Petrolero; y con dinero público de PEMEX financiaron campañas electorales.

Asimismo, dejaron de construir refinerías e invertir en las existentes, lo cual originó la importación de los combustibles que se consumen en México, lo que también fue ideado maquiavélicamente, pues se convirtió en el gran negocio de los intermediarios (dentro de los cuales hay funciones y exfuncionarios mexicanos), quienes compran gasolina barata en el extranjero y la revenden a un costo mayor en el país. Ahora que se pretende construir una refinería, ya no es negocio, pese a la necedad de AMLO.

La actual justificación del ejecutivo federal para ir aumentando el costo de los combustibles se derrumba por sí misma, argumentan que se debe al incremento del precio del petróleo y la de elaboración de las gasolinas, empero, en Estados Unidos (país del que se importan), los costos siguen siendo baratos; es el intermediario quien gana, al igual que el gobierno mexicano en el cobro de impuestos; es por ello que ahora, AMLO se desdice de su promesa de bajar el precio de los combustibles.

Es claro que el aumento de los combustibles es una medida recaudatoria, por ejemplo, el precio por litro de la gasolina magna es de $20.8716.32, de esa cantidad se pagan $2.88 de IVA y $4.80 de Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), con lo cual el gobierno recauda $7.68 pesos por cada litro vendido en el país, así que la partidocracia se va embolsar miles de millones de pesos en este año.

“No prometí bajar los precios de las gasolinas” dice Andrés Manuel López Obrador,  en sus “mañaneras”  y en su monologo televisivo, queriendo justificarlo en que , de haber bajado los precios se hubiese tenido que  dejar de construir el Aeropuerto o el tren maya o Dos Bocas; desde hace años se ha dicho que el faraónico presupuesto del Presidente de la república, ex presidentes, Secretarios de Estado, Ministros de la Corte, Senadores, Diputados, Gobernadores, Directores Generales, etc., es un lastre para las finanzas del país, lo cual es falso, pues el verdadero boquete de la finanzas son los negocios por debajo de la mesa.

En este gobierno, se ha puesto en la mesa la disyuntiva entre el precio bajo de los combustibles o las tres obras emblema del lopezobradorismo, pero se ha olvidado que la pobreza ha sido generada por las malas administraciones gubernamentales y los padrones de beneficiarios han sido utilizados con fines electoreros (como jóvenes construyendo el futuro); la pobreza no se termina manteniéndola y administrándola, sino creando los factores necesarios que generen empleos.

Se debe actuar y tomar las medidas adecuadas para apoyar a la economía de los mexicanos, no bastan los discursos, las buenas intenciones y las “mañaneras” presidenciales, es necesario implementar las acciones que saquen a flote al país, para ello se necesitan líderes con carácter, no los blandengues, ineptos y corruptos que hoy despachan desde Palacio Nacional.

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