El Presidente va Desnudo

Por D. en D. Joaquín R. Benítez Vera.

“La manera cómo se presentan las cosas no es la manera como son; y si las cosas fueran como se presentan la ciencia entera sobraría”. Karl Marx (economista y pensador alemán)

En el cuento “El traje nuevo del Emperador” de Hans Christian Andersen, se relata la historia de un Rey que se caracterizaba por su mal carácter, sin embargo, siempre se preocupaba mucho por su vestuario; un día escuchó de dos supuestos sastres los cuales podían fabricar la tela más suave y delicada del mundo, cuya característica especial y única era: ser invisible para los tontos o los incapaces de su cargo; por lo cual los contrató para confeccionar un traje.

Por su puesto que no había prenda alguna, pero los estafadores hacían como que trabajaban en elaborar el traje del emperador, tomaban las tijeras y cortaban, usaban la maquina de coser y pasaban la supuesta prenda; el Rey ansioso mando a dos de sus hombres de confianza para revisar como iba su traje nuevo, pero como los emisarios no querían ser criticados, le dijeron al rey que el traje era fabuloso. Todo el pueblo escucho del traje nuevo del emperador y querían que el rey lo usara para comprobar si sus vecinos eran estúpidos o no.

Una vez que el traje estuvo listo, los estafadores ayudaron al Rey a ponerse la prenda y salir a un desfile para mostrarlo; al verlo, todo el pueblo alabó el traje pues nadie quería pasar por tonto o inepto, hasta que, un niño en su inocencia, gritó: “pero si va desnudo”, por tanto, la gente comenzó a murmurar la frase y toda la multitud la expresó, el emperador escuchó y supo que tenían razón, por lo cual se fue desconsolado a su palacio.

Al igual que en la historia anterior, nadie se atreve a decirle a Andrés Manuel López Obrador, “pero si va desnudo”, es decir, no tiene el valor de contradecirlo, su gabinete prefiere voltear a otro lado (cuidar su puesto); la mayoría morenista, petista y del verde en el Congreso de la Unión lo alaban; los anteriores críticos del sistema están silenciados con “cañonazos” de millones de pesos (como Epigmenio Ibarra) y; los votantes pro AMLO lo ven desnudo, pero su orgullo no les permite aceptar el error.

El Presidente de la República, se equivocó al cancelar el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, al final salió más caro pagar las indemnizaciones y la obra que no se utilizará, ello para dar paso a una seudo aeropuerto al cual no se le ven ni pies ni cabeza y que no resolverá el problema de tráfico aéreo, pero a AMLO eso no le importó, pues al final de todo, en su errónea concepción, solo vuelan los fifís y no el pueblo bueno.

Otro error del ejecutivo federal fue su guerra contra el “huachicol”, la cual dejó un desabasto de combustibles jamás visto en la historia moderna del país, lo que se tradujo en millones de dólares perdidos en las fábricas, empresas, negocios, hogares, etc., pero nadie le dijo al presidente su error, por el contrario, le aplaudieron a una guerra ficticia, sin saber los resultados de la misma: estuvo pérdida.

Previa y durante la pandemia COVID 19, nuevamente el emperador Andrés Manuel salió desnudo, no existieron los protocolos médicos y sociales para evitar la muerte de miles de mexicanos, asimismo, los altos funcionarios de salud del gobierno federal tuvieron miedo de contradecir al presidente, el resultado son 2 millones 300 mil infectados y más de 219 mil muertos (datos reconocidos más los que no). Ni las estampitas milagrosas y la capacidad de contagio moral del emperador funcionaron contra la enfermedad.

En materia económica se insiste en ir “requeté bien” aunque todos los indicadores económicos contradicen a AMLO, pero en lugar de aceptar que va desnudo, se pone furioso en contra del “neoliberalismo” por eso quiere medir mejor la felicidad del pueblo o cortar el anhelo de mejora del pueblo, por ello dice que tener un carro o ambicionar una mejor calidad de vida, es de fifís o neoliberales, para el presidente la pobreza es sinónimo de felicidad (y de paternalismo gubernamental).

El tren maya y la refinería de Dos Bocas, son la tela invisible de este sexenio, se han presentado como las obras que salvaran a México, pero en los hechos no será así (no se quiere ver el barco hundido pues todos vamos en él), no obstante las energías fósiles ya no son el presente y menos el futuro, no quiere voltear a las energías renovales o limpias como la eólica, solar, de las olas o geotérmica, pues son un enemigo para los jugosos negocios de este presidente y sus amigos, la compra de carbón mineral se ha disparado en la producción de energía.

El presiente va desnudo y así seguirá durante el sexenio, lo malo es que en su obstinación hundirá al barco llamado México, las pruebas allí están, “el presidente de los pobres”, en tan sólo dos años, creó 10 millones de pobres, la inversión extranjera directa decreció en un 8% y el gobierno no tiene el dinero suficiente para cumplir todas sus obligaciones para con la población.

Desde estás líneas se seguirá diciendo que Andrés Manuel López Obrador, va desnudo y su gobierno sigue siendo un error…

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