Dará Zitácuaro Voto de Castigo a Herrera y Silvano

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro, Michoacán.- El voto de castigo será duro en contra de Carlos Herrera Tello, alcalde que dejó el cargo que ganó dudosamente para lanzarse a una nueva aventura política. Lo será en contra de Silvano Aureoles Conejo que no cumplió promesas de campaña y, por el contrario, hundió más a Zitácuaro.

Aunque con el apoyo total del Ayuntamiento, abiertamente, cínicamente, con la presión a los grupos que tienen bajo su control político, como los comerciantes y los empleados de confianza municipales, las cosas no les han salido muy bien.

Desconocemos cuál será el resultado de las elecciones. Si la compra de votos, la presión y las complicidades les funcionarán a Herrera, Silvano y compañía. Pero una cosa es segura: muchos ciudadanos están molestos y lo expresarán en las urnas.

En Zitácuaro, las pocas encuestas que se han realizado, de una empresa reconocida como es Mitofsky, auguran un triunfo de los candidatos de la Cuarta Transformación (4T) sobre el cacicazgo y la corrupción representados por Herrera y compañía.

Una de las encuestas se refiere a la diputación local, que por parte de Morena-PT encabeza Juan Carlos Orihuela Tello (sí, un Orihuela). El sondeo señala que este abanderado tendría una ventaja de más de 8 puntos sobre su más cercano perseguidor.

La encuesta más reciente, que apenas se dio a conocer el fin de semana, se relaciona con la elección a la alcaldía. La sorpresa es que Rosa María Salinas Téllez, candidata de Morena-PT obtiene también una ventaja de 8 puntos sobre el favorito Antonio Ixtláhuac Orihuela.

De acuerdo a Mitofsky, la morenista obtiene el 35.4 por ciento de las preferencias, mientras que Ixtláhuac se rezaga, con el 27.7 por ciento. Este resultado es sorprendente, porque se creía que el exalcalde y ahora subordinado de Silvano Aureoles tendría una campaña fácil, por el capital político que todavía conservaba en Zitácuaro.

Inclusive, una encuesta “patito” que creemos que filtró el equipo de campaña de Ixtláhuac le daba un triunfo aplastante. Solo que ese sondeo no proporciona los datos de la metodología, la muestra y el margen de confianza, lo que sí brinda Mitofsky.

Esta encuesta habrá sido un balde de agua fría para Ixtláhuac y la gente que lo lanzó, con la esperanza de engañar a los ciudadanos y conservar la alcaldía para Silvano Aureoles.

Se ve que, al menos, la elección estará reñida e Ixtláhuac, lo que nunca ha hecho en las elecciones que disputa en Zitácuaro, tendrá que remar contra corriente. Una derrota sería el fin de su carrera política.

Y ese miedo, esa desesperación, ha provocado un mega-operativo de compra de votos en el municipio, ya que ni Herrera, ni Silvano, ni el propio Ixtláhuac pueden permitirse una derrota en la tierra que consideran de su propiedad (y los zitacuarenses, sus súbditos).

Así que el reparto de despensas ha comenzado a todo lo que da. Lamentablemente, para ello han utilizado los recursos públicos, materiales y humanos, del Ayuntamiento de Zitácuaro. La administración, que se ha mantenido paralizada desde el inicio de la pandemia, ahora reacciona, pero para operar a favor de su amo político.

Lo anterior no hace sino provocar más molestia en un gran sector de la población, ya molesto de por sí por la falta de autoridad, de gobierno, de atención y de solución del Ayuntamiento. No hay apoyo, no hay atención, no hay obras, no hay programas, no hay nada para los ciudadanos, pero sí para comprar votos con recursos públicos.

Y la policía municipal, la corporación que cuesta a los zitacuarenses más de 100 millones de pesos al año y que se ha visto inútil para contener la ola de violencia que azota al municipio, también se ha puesto al servicio de los silvanistas y la compra de votos.

Los elementos, que supuestamente no tienen injerencia en cuestiones electorales, sí intervienen, pero sólo para poner a salvo a quienes operan el reparto de despensas y evitar el linchamiento de molestos ciudadanos.

No dudan, los elementos policíacos, en enfrentarse y golpear a quienes sorprenden a los operadores políticos, como ocurrió la tarde de este martes en Pueblo Nuevo, cuando los uniformados reprimieron a ciudadanos inconformes para permitir la huida de los mapaches.

El propio Instituto Nacional Electoral, con la cancelación de candidaturas de aspirantes que no habían comprobado sus gastos de precampaña, nos dijo que la ley se tenía que aplicar literalmente, que no había impunidad.

Pero no hace nada para evitar la compra de votos, para que los operadores de los partidos que pusieron a los consejeros electorales en el cargo violen la ley. La norma es clara: el reparto de despensas para la compra de votos se castiga con cárcel. Pero, ¿dónde? ¿Cómo? ¿Cuándo?

La autoridad electoral y el propio Ayuntamiento, que sí tiene injerencia cuando él mismo es el que viola la ley, debe de hacer algo, porque se ha creado una situación de tensión que podría desbordársele y generar violencia. O, ¿acaso es lo que espera?…

Cierres de Campaña

Otra sorpresa que dieron los ciudadanos de Zitácuaro al grupo en el poder municipal y estatal, fue la de la asistencia a los cierres de campaña. Carlos Herrera, con todo el apoyo del Ayuntamiento, que les prestó la plaza central y personal y elementos de policía para cerrar calles y hacer lo que quisieran, tuvo un cierre masivo, sí.

Pero, para ello tuvieron que recurrir a un numeroso acarreo de simpatizantes, en decena de camiones que congestionaron por algunas horas las calles del segundo cuadro de la ciudad. Claro, el “acercar” a sus militantes a un mitin no es delito, pero sí es una muestra de desvío de recursos públicos que sí debería ser castigado.

Con todo el apoyo público, se reunió a una gran cantidad de personas en la plaza central, para mostrar su “músculo” político, su “fuerza” y “demostrar” así que ya tienen el triunfo bajo el brazo.

Pero un día después, por la tarde, con nada de apoyo de la policía y tránsito, sin autorización de utilizar la plaza central, como sí se lo dieron a Herrera, Morena-PT realizó su cierre de campaña.

(Por cierto, si les hubieran prestado la plaza central, se hubiera podido comparar mejor qué candidato llevó más gente. Pero quizá eso fue lo que las autoridades municipales quisieron evitar).

Creemos que también hubo acarreo; en especial de los militantes que vinieron de otros municipios. Pero este fue mucho menor, porque no hay recursos públicos para ello. Pero la concentración fue multitudinaria.

Ahí, en el mitin de cierre de campaña de Morena-PT se vio reflejado el apoyo que las encuestas dicen que tienen los candidatos de la Cuarta Transformación. Era algo que no se podía haber previsto.

Inclusive, a pesar de las inconformidades de los precandidatos de Morena, al principio de la campaña y del malestar de la candidatura de Juan Carlos Orihuela Tello. Y, sobre todo, de la intensa campaña de desprestigio en contra de la 4T que tiene en lugar en los grandes medios de comunicación y por parte de agrupaciones empresariales.

Son muchos los zitacuarenses que, al no tener otra alternativa a la mentira, la corrupción y el cacicazgo de los silvanistas, ahora aliados con los priista y los panistas, han visto una opción, una esperanza en la coalición Morena-PT.

¿Todo ello se traducirá en el triunfo de la izquierda lopezobradorista y la derrota del silvanisno? No podríamos asegurarlo, pero hay muchas posibilidades. Las próximas horas y lo que ocurra con la última etapa de la campaña, la que se hace por debajo de la mesa, con la compra de votos, será fundamental.

Por cierto, a pesar del desgaste de la derrota de hace 3 años y las pocas esperanzas que parecía tener al inicio de la campaña, de nuevo Rosa María Salinas ha logrado convocar a multitudes a su alrededor.

Aparentemente, los silvanistas habían logrado encontrar la criptonita de la morenista en Antonio Ixtláhuac, el activo político más importante que pudo encontrar el gobernador para competir en la elección.

Pero no ha sido así. A Rosy, como se le conoce, la gente le tiene aprecio. Inclusive, cada que hay oportunidad, al hacer uso del micrófono en sus eventos, las mujeres zitacuarenses le reprochan a Carlos Herrera el haberle “robado” la elección hace 3 años.

Ixtláhuac era una opción importante, por el liderazgo que tiene en un sector zitacuarense que le tiene lealtad, que se ven atraídos por su discurso ininteligible y por su cara de niño travieso.

Pero no hay más. Uno de los argumentos es que tiene experiencia; otro, que es una persona “que le gusta trabajar”.

Y sí, tiene experiencia, porque fue presidente municipal. Pero eso no es necesariamente bueno, porque en su trienio no sólo no solucionó los problemas, sino que dejó un Zitácuaro peor que el que recibió.

Sobre de que le gusta trabajar: ¿Usted sabe a qué se dedica Antonio Ixtláhuac cuando no está de campaña? ¿De qué vive? Es decir, como político sin cargo no creemos que reciba un salario… ¿o sí?

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