Elecciones 2021Opinión

Ramírez Bedolla se Impuso a la Mafia de Silvano y Herrera

Por Ricardo Rojas

Zitácuaro, Michoacán.– Contra toda la fuerza del estado, contra las campañas de confusión, contra el voto comprado y el obligado para los miles de burócratas del estado. Contra las campañas de miedo. Pese a todo, y aunque con un corto margen, se logró vencer a Silvano Aureoles y a los partidos cómplices. Pero no va a ser fácil que acepten la derrota. Por supuesto que no.

Alfredo Ramírez Bedolla, Morena y el PT obtuvieron el triunfo electoral, a pesar de tener todo en contra, como el Instituto Nacional Electoral (INE), que de manera deliberada les recortó a la mitad el tiempo de campaña, luego de negar el registro al candidato oficial.

Raúl Morón Orozco no se quedó a llorar la desgracia de haber sido “bajado” de la contienda, que ya daba por ganada. Se sumó a la campaña y, por su cuenta, tomó la organización de su partido y el impulso al voto.

Claro que las cosas no salieron como preveía Morena. Hubo descalabros, porque muchos ciudadanos expresaron su opinión de forma diferente. Pero el objetivo de cerrarle el paso al más corrupto de los gobernadores que ha tenido el estado se logró.

Intentaba, Silvano Aureoles, prolongar su mandato a través de uno de sus principales socios capitalistas, como es Carlos Herrera Tello. Al tiempo que continuaban con sus negocios por medio del presupuesto estatal, el alcalde con licencia de Zitácuaro podría tapar todos los desvíos e irregularidades cometidos en este sexenio.

Pero en contra de todo el poder del estado y las trampas realizadas, los votos de los ciudadanos fueron más. Se pudo vencer el silvanismo, que es un peligroso cáncer para el estado.

Ahora falta que los votos sean validados por el Instituto Electoral de Michoacán (IEM), un organismo que no ha mostrado la independencia que debería de tener (en Zitácuaro se negó, una y otra vez, a dar fe del reparto de despensas, dádivas y compra de votos que realizó la campaña del PRI, PAN y PRD).

Será una sesión de cómputo larga y tensa, porque los líderes estatales del PRI, PAN y PRD ya sentenciaron que pedirá el conteo de boleta por boleta. Pero todo parece indicar que, a pesar de todo, se logrará que se respete la voluntad de los michoacanos.

Y, claro que no aceptan la derrota, los dirigentes mencionados salieron, al día siguiente de la votación, a recalcar que no reconocen el triunfo que el Prep le dio a Alfredo Ramírez Bedolla.

Argumentaron una serie de irregularidades de las que se dicen víctimas. Claro, nada dicen de las amenazas que el propio gobernador Silvano Aureoles profirió a sus enemigos políticos.

Ni del condicionamiento de votos a cambio de programas sociales estatales. Tampoco de la presión a los burócratas, de las amenazas a transportistas y comerciantes. Ni del haber dispuesto de la Policía Michoacán al servicio de sus campañas políticas.

Para los integrantes del Equipo por Michoacán nada de eso sucedió. Lo que ellos ven es que hay una asociación con el crimen organizado. Que fueron los cárteles los que operaron a favor de Morena y por sólo por eso ellos perdieron el estado que creían era de su propiedad.

Amenazaron no sólo con impugnar, sino con llegar hasta los tribunales para intentar revertir el triunfo de sus grandes enemigos; esos que, afirman, “destruyen” el país y los han dejado sin los millones y millones de pesos que manejaban año con año.

Claro que todavía no está totalmente vencido el silvanismo ni los partidos como PAN y PRI, que se resisten a ver cómo su anterior dominio se ha terminado, gracias a la corrupción y falta de sensibilidad que mostraron por décadas.

Enfrente hay una cuesta arriba de la lucha legal, ante un sistema judicial que también ha demostrado que pone por delante sus propios intereses. Pero esos mismos michoacanos que votaron por erradicar el silvanismo exigirán que sus votos sean respetados.

Ahora, como lo hizo Carlos Herrera Tello hace 3 años, en la elección para la presidencia de Zitácuaro, busca que el tribunal le dé el triunfo que las urnas le negaron. Sin embargo, difícilmente la historia se repetirá.

Claro, el silvanismo no está derrotado, está herido y así es más peligroso. Pero sí es el principio del final. Los michoacanos queremos un nuevo rumbo para nuestro estado. En este caso, se optó por la ruta morenista, en busca de un cambio verdadero

No queremos decir, en este medio, que las promesas de la Cuarta Transformación sean la solución total y la verdadera opción. Es un nuevo rumbo. Esperamos, los ciudadanos, que las cosas mejores.

Pero hablamos de políticos, sin importar las siglas de que se trate. Por ello, una vez definida la ruta legal de la elección nos tocará participar para que las nuevas autoridades de verdad actúen en favor de nosotros. No se trata de aceptar todo a ciegas, sino revisar, cuestionar y exigir…

Cochinero

En Zitácuaro, la elección fue un verdadero cochinero. No nos referimos al proceso de votación, que se realizó, a grandes rasgos, en paz, sino a lo que se hizo antes y después de que las urnas cerraron.

La compra de votos fue descarada. El reparto de despensas se hizo sin recato alguno. El Ayuntamiento y la policía municipal se encargaron de operar a favor de los candidatos de su alianza, el PRI, PAN y PRD.

El colmo fue el acarreo de cientos de indígenas, a quienes trataron humillantemente como objetos, al ponerlos a dormir en La Canchita, que fue el centro de operaciones de la estrategia de compra de votos.

Se les levantó de madrugada para que se asegurarse de que acapararan todas las boletas de la casilla especial, en donde también duraron horas. Para, finalmente, pasar al lugar en donde pernoctaron a cobrar su recompensa.

La compra de votos se realizó a ojos vistos. Sólo aquellos que no quisieran no lo veían. Como Antonio Ixtláhuac, candidato a la alcaldía, que nos mintió a los medios a la cara al “deslindarse” de toda esta operación ilegal.

Afirmó que él no tenía conocimiento, que él no había hecho actos en La Canchita, que no sabía, que no estaba enterado. Qué mal comenzará, si es que se ratifica su triunfo a la alcaldía.

Tan sólo uno de los muchos actos que se cometieron antes de las elecciones lo incrimina directamente: al hackeo del teléfono de la candidata de Morena-PT, Rosa María Salinas, para hacer llamadas falsas en las que prometía “no vender” de nuevo la votación.

¿Quién era el único beneficiado con esta operación? ¿Quién? Ni Carlos Herrera, ni Silvano Aureoles, ni Octavio Ocampo, ni Gloria Tapia. Entonces, ¿quién cometió el delito de hackear a Rosa María Salinas?

Fincar un gobierno en mentiras y trampas no trae nada bueno…

Otra historia fue el sorpresivo triunfo (para este medio, al menos) de Gloria Tapia a la diputación local del distrito de Zitácuaro, sobre Juan Carlos Orihuela Tello. Ella, una política desconocida que obtuvo la candidatura quien sabe cómo, cuándo al principio ni figuraba como precandidata.

Su campaña dejó mucho que desear y, básicamente, se colgó de sus compañeros candidatos de la coalición. Su publicidad era poca y su difusión muy escasa. Y, sin embargo, la votación le favorece.

¿Qué pasó? Que Juan Carlos Orihuela se confió y no hizo lo que tenía qué hacer. En este mismo espacio señalamos que se la llevaba “de a muertito”. Ahora quizá esté arrepentido de haber dejado de hacer la campaña que necesitaba para asegurar los votos.

Dejó que los demás hicieran el trabajo por él. Se confió de la marca y la fama de Morena y el PT. Al contrario, a Gloria sí le beneficio el trabajo que los demás hicieron para asegurar el triunfo de la coalición PRI, PAN y PRD.

Otra cosa que le benefició a Tapia, y que creemos que fue la base de su triunfo, fue la cantidad de votos que el candidato del PRI a la alcaldía de Ocampo ganó para él y para quienes iban con él a la campaña.

Por ejemplo, ahí, Octavio Ocampo, candidato a diputado federal, arrasó con miles de votos, que le hubieran servido si no hubiera perdido en casi todos los municipios de su distrito.

A Gloria estos miles de votos le significaron el triunfo. Fue algo que Juan Carlos Orihuela no vio, no anticipó y no hizo nada para contrarrestarlo. ¿Qué pasará? ¿Impugnará o dejará las cosas como están?

Por cierto, a pesar de todo lo que hizo, Carlos Herrera Tello perdió las votaciones aquí, en Zitácuaro y en gran parte de la región Oriente, que se supone que iba a ser su bastión, su reserva de votos.

Se expresó, como anticipamos en este medio, el voto de castigo a su maltrato a los ciudadanos de Zitácuaro…

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