Viven en Extrema Pobreza Ancianos que Cuidan Terreno del Ayuntamiento

Zitácuaro.- En extrema pobreza, en una casa construida con cartones, sin luz, baño ni drenaje, vive una pareja de ancianos contratada por el Ayuntamiento para cuidar el terreno que la pasada administración compró para construir el nuevo panteón, pero que fue desechado por las actuales autoridades.

Acleodato de Jesús Zarza y su esposa, de más de 70 años de edad, permanecen en el terreno desde hace casi 4 años. El predio se ubica en la zona conocida como Las Curvas del Gato. Es un barranco que en el pasado era utilizado para tirar la basura que se generaba en la ciudad de Zitácuaro.

El terreno fue adquirido por el entonces presidente, Antonio Ixtláhuac Orihuela, hoy diputado federal electo. Como es parte de la comunidad de San Felipe Los Alzati, el Ayuntamiento no posee título de propiedad de él y por ello los ancianos permanecen en el lugar, para evitar que sea invadido.

Sin embargo, la propia presidencia no les garantiza ni las mínimas condiciones de vida. La pareja construyó, como pudo, unos cuartos con cartones, láminas y varas; el techo, en estas lluvias, parece una coladera.

Acondicionaron con muebles usados que personas de las cercanías les regalaron una cama, unas sillas. La cocina es un fogón que funciona cuando no está mojado por la lluvia. No tienen luz, ni baño, ni drenaje. El agua les es surtida por el Sistema de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento, que les lleva una pipa de vez en vez.

Los ancianos reciben, a cambio del trabajo de resguardar este barranco del que casi nadie se acuerda, mil 600 pesos a la quincena, dinero que apenas les alcanza para cubrir sus necesidades más apremiantes.

Dicen que en el primer año de la actual administración, en el 2012, el alcalde Juan Carlos Campos fue a visitar el terreno y le plantearon su situación. Les prometió ayuda que nunca llegó.

La regidora Kenia del Carmen García Lemus, quien acudió a visitarlos, les dijo que buscará ayuda. Si la presidencia no quiere darles algo, recurrirá a otras personas. Agregó que es triste la forma en la que viven los ancianos, que son trabajadores municipales.

El terreno costó 4 millones de pesos, a la anterior administración. Se lo compraron a Ricardo Carmona, vecino de Zitácuaro, que tenía un documento de la comunidad, que le garantizaba la posesión, más no la propiedad. No hay escritura.

Después se le invirtió al menos otro millón para mover tierra. El proyecto decía que harían terrazas para que se pudieran colocar tumbas, y que sería el nuevo panteón. La actual administración dijo que el terreno no servía para cementerio, que no era viable y se olvidó de él… y de los ancianos.

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