El Desfalco al Erario Municipal por Juan Carlos Campos

Ricardo Rojas Rodríguez*Zitácuaro.- No podía ser de otra forma: si la administración de Juan Carlos Campos Ponce se caracterizó por la forma en la que se desfalcó el erario público, era lógico pensar que en sus últimos días al frente del gobierno el desvío de recursos se aceleraría. No nos equivocamos, la voracidad de nuestro alcalde es previsible.

Claro que las cosas serían más difíciles para el presidente si los regidores asumieran su papel y vigilaran la correcta aplicación de los dineros de los zitacuarenses, lo que por cierto es su obligación.

Pero no. La mayoría de los integrantes del cabildo han adoptado una actitud, sumisa, de total complicidad, que constituye una traición a los ciudadanos a los que en principio juraron defender.

En la última sesión, claramente, descaradamente, se desviaron varios millones de pesos, que pasarán a formar parte del patrimonio de los que muy pronto serán ex servidores públicos. Nada de esto sería posible sin la complicidad de los regidores.

¿Qué los mueve a solapar el saqueo del municipio? Un interés económico, por supuesto. Qué más podría ser si no son tontos y bien que se dan cuenta del robo que significan sus decisiones a la hora de votar.

Los regidores del PRI, del PAN y del PT saben que los costos de las obras están “inflados” en la mayoría de los casos y, para colmo, son de mala calidad, como ellos mismos han tenido oportunidad de comprobarlo.

Pero, además, saben muy bien que la mayoría de las obras son ejecutadas por las compañías del director de Obras Públicas, Joaquín Campos López, ya sea por sí mismo o a través de prestanombres. Las pocas que deja ir son hechas por amigos del alcalde, con su respectiva “comisión”.

A lo largo de más de 3 años y medio, Campos Ponce y su camarilla ha depredado los recursos del municipio, y los regidores lo han acompañado en el saqueo. Aunque al final no resulten tan beneficiados, ellos son igual de responsables que el alcalde del robo al erario.

Confían en la impunidad de la que ha estado rodeado el presidente municipal, quien sólo cuenta los días para que termine su gobierno y pueda ir a disfrutar lo mal habido. ¿Acaso ninguna autoridad pondrá un castigo?

En la última sesión de cabildo se cancelaron obras para ejecutar, supuestamente, otras. A estas alturas, cuando falta un mes y una semana, no podrán hacer lo que no hicieron en los 6 meses y medio que ya transcurrieron de ese año.

Las propuestas para transferir el dinero estaban tan mal hecha que los números no cuadraban. Como se narra en la nota principal de esta edición, un equipamiento de pozo, que se calculó en casi 400 mil pesos, por arte de magia apareció con un costo de más de 2 millones de pesos.

Este dinero, que nadie sabe de dónde se iba a sacar, se transfirió para ejecutar otras obras que no se sabe bien a bien en qué parte se ubican. Lo más lógico es que se den por terminadas y no existan, como ha ocurrido en los años anteriores. Y lo que tampoco va a existir, nadie va a encontrar, es el dinero que se les destine.

Todo el desorden financiero quedó en evidencia en la sesión de cabildo. Los regidores lo vieron, lo sabían. Y aun así votaron a favor del desvío de recursos. Claro estamos en “año de Hidalgo”.

Cabe mencionar que no todos los regidores han sido cómplices del robo. Maricela Martínez Cortés no sólo no se ha prestado a las irregularidades, sino que las ha descubierto, las ha denunciado. Esto, a pesar de que ha sido agredida por ello, en varias ocasiones, tanto por el alcalde, como por el síndico y sus compañeros regidores.

El mismo caso es el de Kenia del Carmen García Lemus, quien ha sido una excepción en la bancada del PAN, porque sus compañeros de partido, las más de las veces votan junto con los representantes del PRI.

La hoy diputada, Mary Carmen Bernal Martínez, tampoco se prestó a complicidades con el presidente municipal. Lamentablemente, dejó el cabildo por irse a la campaña por la curul estatal que ganó en las urnas.

Y decimos que lamentablemente, porque su suplente, quien quedó en su lugar, Laura Baca, sí se ha prestado a las corruptelas que ahogan esta administración municipal de un nauseabundo olor.

Hacer un llamado a la conciencia, al honor, a la honestidad que pueda haber todavía dentro de los integrantes del cabildo puede ser en vano. Sólo queda desear que en los días que restan a la administración no arrasen con lo poco que queda en pie…

Somos más Pobres

Las cifras oficiales así lo revelan: la pobreza aumentó en todo el país, de 2012 a 2014; es decir, en la administración del presidente Enrique Peña Nieto, que irónicamente puso en marcha un programa especial para abatir la miseria.

Obvio que Michoacán, uno de los estados más atrasados del país, también incrementó su nivel de marginación. Las estadísticas oficiales del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) señalan que en dos años el número de pobres en la entidad creció en 250 mil personas. ¿Grave, no?

No hay datos sobre el crecimiento de la pobreza en Zitácuaro y la región Oriente. Pero no hay que ser sabio para saber que la marginación creció en nuestra ciudad, en nuestro municipio; inclusive, en nuestro barrio y en nuestros propios hogares.

De hecho, por ser uno de los municipios con una mayor cantidad de personas marginadas, fue que se le incluyó en la primera etapa de la Cruzada Contra el Hambre. Y al igual que en todo el país, este programa no ha detenido el incremento de la pobreza.

La marginación se ve, se palpa, se respira. Basta salir unas cuadras del centro para verla reflejada en las calles, en las casas. Pero, a diferencia de las condiciones en las que viven los habitantes del medio rural, nosotros, en la ciudad, parecemos privilegiados.

En las comunidades de Zitácuaro, la pobreza se ha ensañado con sus habitantes. Especialmente en las zonas indígenas. A pocos kilómetros de la mancha urbana la miseria es el pan de cada día que alimenta a sus habitantes.

La pobreza es lacerante, lastima. En la pasada elección, los candidatos, quienes por necesidad del voto salen a las comunidades, tuvieron oportunidad de ver la pobreza a los ojos. El escenario entristece. Lástima que, si les afecta cuando conocen la realidad, cuando llegan al cargo se les olvida.

En general, la pobreza es resultado de las políticas económicas gubernamentales. En Michoacán, años de desestabilidad económica, con gobiernos que se involucraron con el crimen organizado y que destinan gran parte del erario al pago de la elevada deuda, son uno de los factores de la marginación.

Pero no sólo el gobierno estatal es responsable. También la federación, con sus programas sociales fallidos, cuyos recursos, en gran medida se desvían en el camino y no llegan a la gente que la que están destinados.

Y el gobierno municipal también es parte de esta cadena de responsabilidades, dado que no muestra voluntad para revertir la gran desigualdad social. No hay un plan, un programa que se interese en el desarrollo humano, en resolver las graves carencias.

Como lo hemos señalado líneas arriba que el gobierno municipal se interesa más por satisfacer los intereses de una camarilla, con el presupuesto que está destinado a todos, producto de una gran irresponsabilidad e impunidad.

Las estadísticas oficiales son duras, crueles. Sin embargo, serán útiles en la medida de que representen una verdadera llamada de atención a las autoridades. En especial, en Michoacán, en donde dentro de algunas semanas tendremos nuevos gobernantes. Ojalá, ojalá…

Suprema Junta

Otra de las cosas que debe de cambiar en Zitácuaro es la celebración de la Suprema Junta Nacional Americana, que en esta administración decayó a lo más bajo. Igualmente se requiere replantear la entrega de la presea al mérito cívico, para que sea un galardón realmente importante, de calidad.

La presea debe de ser un reconocimiento a personajes excepcionales, que los hay. En ese sentido, debe de quitársele la decisión al cabildo, cuyos integrantes, la mayoría de las veces, sin ignorantes en cuestiones cívicas y sociales, y han convertido en choteo la entrega del galardón…

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