Recrudece la Violencia

Ricardo Rojas Rodríguez*Zitácuaro.- Es un hecho que los grupos criminales en Michoacán están en plena fase de reorganización. Mientras, frente a esta realidad, los gobiernos estatal y federal parecen más interesados en combatir los reductos de autodefensas que, sí, los han retado, pero también son los únicos que han defendido a la ciudadanía de los narco delincuentes.

Los grupos de autodefensa, convertidos y no, en Fuerza Ciudadana en La Costa y la Tierra Caliente son una amenaza para el crimen organizado. Por eso, en algunas regiones, los delincuentes han conformado sus propias “guardias”, para combatir a sus enemigos y comenzar a controlar territorios.

Ante esta realidad, el gobierno se ha quedado, las más de las veces, como testigo de lo que ocurre, y cuando actúa, lo hace contra los líderes genuinos de las autodefensas. Contra aquellos que tienen el apoyo popular y que se han organizado para hacer frente a quienes pretenden despojarlos de sus tierras, sus pertenencias y sus recursos.

La saña con la que combatieron a las autodefensas indígenas de Ostula y con la que detuvieron a su líder, Cemeí Verdía Zepeda, un integrante de la Fuerza Ciudadana reconocido por el estado, son muestra de ello.

Detenido por usar armas que la propia Secretaría de Seguridad le dio fue una muestra de represión gubernamental que ocasionó la muerte de un niño que nada tenía que ver con el conflicto.

Ahora, luego de que el gobierno federal lo exoneró de esos cargos, el estado se apresura a librar nuevas órdenes de aprehensión contra Cemeí, por los delitos de homicidio y robo calificado. La finalidad es que sea detenido cuando salga del penal de Tepic, en donde está internado.

Mientras, los criminales comienzan a organizarse nuevamente, en grupos y células que disputarán la “plaza” de Michoacán a cárteles como los de Jalisco y Guerrero, que pretenden introducirse a la entidad.

Asimismo, libran una batalla contra la Fuerza Ciudadana, cuyos elementos son “cazados” en emboscadas que cada vez se hacen más comunes. Asimismo, atentan contra guardias comunitarios, a quienes ven como sus mayores enemigos, porque son una amenaza a sus intereses.

Es claro que el operativo que descabezó a los Caballeros Templarios ya se desgastó, ya no sirve. Las policías se corrompieron con las mañas exportadas del Estado de México. Es necesario un nuevo plan, una reactivación de la fuerza del poder, que combata al crimen y no a los ciudadanos organizados.

Pero no. El problema es que la federación ya se retiró. Su intervención no es tan directa como en el pasado. Y el gobierno del estado no atina a hacer nada, porque estamos en un momento de transición.

El gobernador Salvador Jara no hace nada, sólo parece consumir el tiempo que le queda. Mientras, el mandatario electo, Silvano Aureoles, tampoco puede/quiere entrarle al problema. Su intervención no va más allá de tibias declaraciones. En el pecado llevará la penitencia, porque cuando asuma el gobierno las cosas estarán peores.

La amenaza del crimen y de la inseguridad, de volver a los tiempos oscuros mantiene en incertidumbre, no sólo a los ciudadanos, sino a los sectores productivos. Los rumores de que nuevamente se impondrán “cuotas” y que vendrán nuevos “jefes de plaza” son un obstáculo para que Michoacán recobre la estabilidad.

Más aún cuando los crímenes siguen y los delitos comunes se han incrementado, pese a la desaparición de los narco delincuentes. Por ejemplo, si bien el secuestro ha bajado, el robo de autos ha aumentado (16 al día, según las últimas estadísticas).

Pareciera que caemos nuevamente en un vacío de poder, porque Jara cada vez gobierna menos y se distancia más de los ciudadanos y la realidad. Mientras, en el caos y la impunidad, los criminales se fortalecen…

Atado de Manos

Mientras el alcalde Juan Carlos Campos disfruta sus últimos días como “rey” de Zitácuaro y se despacha los recursos “con la cuchara grande”, al presidente electo, Carlos Herrera Tello, le toda ser un simple espectador del saqueo del municipio.

Jurídicamente, comenta, no puede hacer nada. Parece ser que debiera cruzarse de brazos y esperar a que le entreguen el poder para fiscalizar y revisar. Sin embargo, será demasiado tarde, porque el dinero habrá “desaparecido” en acciones y obras “infladas” y/o inexistentes.

El problema de Herrera es que los actuales regidores se han convertido en cómplices del desorden, al aprobarle al alcalde todo lo que les pone enfrente, aún a sabiendas de que los únicos perjudicados con el desfalco seremos los zitacuarenses, a quienes se supone que representan.

Lo curioso es que muchos de estos regidores, inclusive del PRI, acudieron a la casa de campaña de Carlos Herrera, a brindarle su respaldo y a prometerle apoyo. Sabemos que el alcalde electo les ha pedido que no voten a favor de los desvíos de recursos y que le han dicho que sí.

Pero cuando están en el cabildo se olvidan de sus promesas y se limitan a levantar el dedo, como siempre. A la administración de Juan Carlos Campos sólo le falta un mes. Pero en estos poco más de 30 días pueden pasar muchas cosas…

Suegro Incómodo

Gran problema tiene el síndico electo, Salvador Enrique Martínez del Río, con la conducta de su suegro, Alfredo Sánchez Chávez. Con sus arrebatos y propotencia, su pariente político lo ha hecho quedar mal, muy mal, al grado de que ya se ha convertido en la burla de las redes sociales.

Martínez del Río nunca ha tenido una conducta desordenada. No se le conocen escándalos y se le puede considerar un empresario y una persona honesta. Sin embargo, su suegro se le ha salido de control y cada vez da más que decir.

La cuestión es que Alfredo Sánchez ha tomado como oficina particular el restaurante del hotel México, propiedad del ahora síndico electo. Ahí, no sólo hace sus negocios, sino que se comporta como el propietario. Pero no como un buen dueño, preocupado por cuidar la empresa, sino como uno autoritario.

Pero no sólo se ha adueñado del hotel, sino también de la calle. Constantes son sus problemas con los vecinos y los taxistas que tienen su sitio autorizado afuera del establecimiento, sobre Lerdo.

No sólo estaciona sus autos en los lugares reservados para los autos de alquiler y los quita cuando quiere, sino que también los coloca en sentido contrario. Cuando los taxistas le piden que mueva las unidades responde altanero y grosero. “Pobre ‘Chava’, parece que se casó con toda la familia”, comentan algunos de los trabajadores del volante.

Asimismo, se ha reservado el “derecho de admisión” al restaurante, que no es suyo, obviamente. Él decido a quién se le atiende y a quién no y corre a las personas que no le caen bien.

Bien haría Salvador Martínez de deshacerse de su familia política. Al menos, tomar distancia de ellos. Suficientes problemas tendrá con su cargo de síndico, en donde será una persona pública (de hecho, ya lo es), como para cargar con las dificultades que le acarrea su suegro…

De a Cinco mil o de a 10 Pesos

Respaldado por el alcalde Juan Carlos Campos Ponce, ha regresado a Zitácuaro Juan Carlos Arvide, quien en el pasado solía combinar su vida bohemia con un grupo de teatro. El fracaso y la poca respuesta le hicieron emigrar a Morelia hace unos 20 años y allá le fue bien.

Pero ahora regresa, animado por el presidente, a querernos vender espejitos de a 5 mil pesos: ha iniciado un taller de teatro, cuya admisión cuesta esa cantidad que, además, está rebajada a la mitad, porque afirma que en Morelia cuesta el doble.

Obvio, pocos han podido pagarlo. Entre esos “pocos” está Campos Ponce, quien generosamente ha “becado” a 20 jóvenes para que tomen el curso. Claro que no pagó esos 100 mil pesos de su dinero, sino con el de todos.

La intención es que se prepare una obra para presentarla en el “estreno” del teatro Juárez. Es plan con maña, porque sabemos que la construcción no quedará bien terminada antes de que Campos se vaya. Sin embargo, insiste en inaugurarla para adjudicarse el mérito y sacarse la foto.

Pero lo curioso es que esta misma semana, junto con el de Arvide se puso en marcha otro curso de teatro. Este lo imparte Rub Estrada, un joven director de teatro que ha tenido éxito y que trabajará en las instalaciones del Instituto Zitacuarense de la Juventud.

El trabajo de Estrada no le pide nada al de Arvide. La diferencia es el costo. Juan Carlos pide 5 mil por curso y Rub sólo una cooperación de 10 pesos por clase. Al primero le garantizaron 100 mil pesos y al segundo, nada…

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