Otra más de Campos Ponce

Ricardo Rojas Rodríguez*Zitácuaro.- Nuevamente, el presidente municipal de Zitácuaro, Juan Carlos Campos Ponce es protagonista de un escándalo. Ahora, un ex diputado federal, político que ha recorrido diversos puestos en la administración federal y presuntamente allegado al senador Ascención Orihuela, acusa al edil de amenazas.

Todavía no se olvida el escándalo que protagonizó con el presupuesto que el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) le iba a entregar y del cual pensaba “desviar” una buena parte.

En ese momento fue exhibido en una grabación en la que quedó demostrado que sí hizo lo que dijo que no había hecho. Pero no pasó nada. Luego, en entrevista con un medio nacional aceptó que pagaba “moches” y “diezmos”, no sólo a diputados sino también a integrantes del crimen organizado.

Lo anterior, sin duda alguna, constituye una forma de “desviar” el presupuesto; es decir, un manejo irregular de los fondos y que incluso podría encuadrarse como un delito. Pero no pasó nada tampoco.

Ciudadanos y medios han denunciado múltiples irregularidades con el manejo del recurso y posibles actos de corrupción al interior del Ayuntamiento, además del trato despótico del propio alcalde. Tampoco ha pasado.

Hace dos semanas el presidente fue nuevamente exhibido por el empresario que comenzó la construcción del relleno sanitario en la pasada administración y que si bien no terminó, debía de haber realizado su pago por el trabajo que realizó.

El dinero no sólo no se le pagó, sino que Campos Ponce no puede demostrar que se aplicó a lo que estaba destinado. Retó al medio que publicó la nota, descalificó al empresario y, a su vez, fue criticado en las redes sociales.

Inclusive, el director de El Despertar, Salatiel Arroyo, le recordó que, en el pasado, lo había mandado a Apatzingán (es decir, el que fuera el centro de operaciones de Los Caballeros Templarios) por criticarlo.

Y le cuestionó si iba a volver a hacerlo, por publicar hechos que podrían constituir presuntas irregularidades. Del caso de la obra del relleno el alcalde convocó a conferencia de prensa en la que no entregó documentos que probaran que él decía la verdad y el medio mentía.

El empresario que reclama su pago de casi 2 millones de pesos decidió presentar denuncia penal. Pero luego de todo eso, no ha pasado nada, el alcalde sigue como si nada, a pesar de que el rechazo popular a su administración crece cada día más.

Ahora vuelve a estar en el ojo del huracán con la presunta amenaza al ex diputado federal, Jaime Arturo Hernández Aguilar, cuyo detalle publicamos en la nota principal de esta edición.

Con el florido lenguaje que el alcalde acostumbra a usar con sus interlocutores le dice al ex legislador que es “puto”, “maricón”, “cobarde”, “mentiroso”, a pesar de que sabe que sus conversaciones se harán públicas en las redes sociales.

Y lo reta a presentar denuncia, cosa que el ex diputado afirma que ya hizo. Desconocemos de qué se trate el problema, pero es un hecho que provocó la ira del alcalde, al grado de que reaccionó como acostumbra: con un ataque de furia y con amenazas.

No sabemos si Campos Ponce le gusten los escándalos, dada su tendencia a ser el centro de atención (así sea para mal); o bien, se sienta invencible, porque esté convencido de que haga lo que haga no pasa nada, que siempre va a salir impune de todo.

Inclusive, a pesar de todos estos puntos negativos, que le hacen ver mal como gobernante y como político, está seguro de que su partido lo hará candidato a diputado. Además, de que la gente, a cambio de despensas y dádivas, cambiarán su actual opinión sobre él y le darán su voto.

La cuestión es que Juan Carlos Campos Ponce, tanto como presidente como persona, está cada vez más sólo. Su forma de ser, su falta de cumplimiento de compromisos, de acuerdos, lo ha alejado de muchos de sus aliados, de sus amigos.

Quizá es momento de que ponga los pies en la tierra, se evite más escándalos y se prepare a dejar el cargo, que le garantiza poder y dinero. Debería de cambiar de actitud… Pero no, en su caso es un imposible…

¿Dónde Está el Dinero?

Otro problema, muy grave, que enfrenta la administración de Campos Ponce, es la forma en la que el dinero se esfuma. El presupuesto desaparece y nadie sabe a dónde va a parar. La cuestión es que gran parte del recurso no llega a donde se supone que fue destinado.

Veamos, a principios de año, de acuerdo a las proyecciones del tesorero municipal, el Ayuntamiento contaría con 335 millones de pesos. Este dinero se distribuyó de tal forma que se garantizaba el pago de salarios, de los gastos de operación y el pago de obras y acciones, entre otros conceptos.

A unas dependencias se les dio más, a otras menos. Con esta distribución se programaron programas, apoyos y obras a realizar en este 2014. Pero no. Conforme pasan los meses, varias de estas acciones a realizar se han comenzado a cancelar.

Programas sociales, apoyos, el pago de gastos de operación, de impuestos y de cuotas al ISSSTE (Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado), entre otros, se han recortado al mínimo.

Al mismo tiempo, lo que constituye una gran contradicción, mientras más se cancelan acciones y programas, más se debe. La lógica indicaría que si se deja de gastar en algo, ese dinero se destinaría a pagar compromisos pendientes; o bien, estaría al menos guardado en un cajón.

Pero no. Entonces, la pregunta es: ¿En dónde está el dinero? ¿En qué se han gastado los 335 millones de pesos que el Ayuntamiento tendría para este año y que alcanzaría para cubrir todo lo programado, sin generar deuda?

Inclusive, peor resulta el hecho de que los recortes parecen afectar más a los programas destinados a quienes más necesitan de los apoyos, como quedó demostrado en la última sesión de cabildo.

Seis obras fueron canceladas, para “ahorrar” un millón 300 mil pesos. De ellas, 4 eran acciones de agua potable para comunidades marginadas. Dos, para equipar clínicas rurales en Crescencio Morales, en plena zona indígena, donde los servicios médicos básicos son un lujo que muchos no se pueden dar.

Para colmo, de esta cantidad, sólo se reprograman un millón 100 mil (para acciones menos prioritarias, por cierto) y quedan en el aire 200 mil pesos. ¿Por qué? ¿A dónde va a parar este dinero? Como no nos explican, obvio que nos dejan la respuesta a nuestra imaginación.

Ante la desesperación de no saber a dónde está el dinero de los “recortes” no nos queja más que hacer un llamado a los zitacuarenses, para que alguien nos ayude a buscar el presupuesto perdido. Si alguien lo ha visto, por favor de reportarlo a este medio, para al menos saber que está bien y que ha quedado en buenas manos…

Ayotzinapan

La frustración, el miedo, la ira, la desesperanza social acumulada de varios años, tiene un nombre: Ayotzinapan. La desaparición de los 43 normalistas ha dejado de ser un asunto de unas cuantas familias de Guerrero.

Ahora, los mexicanos los hemos adoptado y hemos hecho nuestra esa tragedia. Ayotzinapan es la excusa perfecta para decirle al gobierno federal que estamos hartos y lo utilizamos como una válvula de escape para protestar… a veces violentamente.

En todo el país se repiten ataque a instituciones, principalmente, partidos políticos. En Morelia, este martes se vivió una jornada de disturbios. ¿Hasta dónde va a parar todo esto? No sabemos, sólo podemos decir que también estamos cansados y que si no hay un cambio a fondo en el sistema, las cosas no pueden sino empeorar…

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