Justicia Para la Regidora Alberta García

Ricardo Rojas Rodríguez*Zitácuaro.- No quitaremos el dedo del renglón, porque se trata de una irregularidad que no debió de cometerse: Pese a lo que se diga, el quitarle su regiduría a la mazahua Alberta García Mercado, aunque sea por “sólo 3 meses”, es más que un acto de injusticia: es un caso de discriminación contra la población indígena de Zitácuaro.

Criticamos desde este espacio los caprichos del ahora (afortunadamente) expresidente Juan Carlos Campos Ponce, que eran la base de su gobierno. No podemos tolerar que ahora, también por un capricho, se haya despojado a Alberta del cargo que se ganó a pulso.

Resulta que Saúl Rodríguez -del que los zitacuarenses hemos tenido suficientes referencias de su nefasta forma de actuar- le prometió a su esposa, Nubia Esquivel Villanueva, que iba a ser regidora.

Entonces, para darle gusto y no quedar mal, presionó a García Mercado para que la dejara, “aunque sea sólo 3 meses”, de tal forma que Nubia experimente lo que es estar en puesto de poder.

Tal y como conocemos a Saúl, al ver que no se le permitiría meter a su esposa como regidora propietaria, analizó los perfiles de quienes encabezarían la planilla y creemos que vio como más fácil de “convencer” (léase: vencer) a la representante indígena. De ahí que insistamos que fue un acto de discriminación.

¿Por qué Nubia no fue suplente de Teresa Ruiz Valencia, esposa de quien seguramente será el próximo secretario de Gobierno? ¿O de Guadalupe Benítez? ¿O de la combativa Rocío Olivares? ¿O de cualquier otro? No, eligió a la representante de las comunidades indígenas, la noble Alberta.

En política los errores se valen. Pero cuando se mete la pata, lo que se tiene que hacer es sacarla de inmediato. En este caso se ha hecho lo contrario: hundirla más. Ahora, se obliga a que sea la propia Alberta la que defienda a Saúl Rodríguez, al tener que declarar que ella voluntariamente dejó la regiduría.

Que dio su palabra y ella respeta sus promesas. ¿Creen ustedes que si hubiera sido al contrario, Saúl-Nubia, hubieran cumplido? Por supuesto que no, habrían inventado cientos de excusas para no dejar el poder. Y es el riesgo que se corre ahora, de que impidan el regreso de Alberta.

¿Por qué insistimos en esto, que el en propio Ayuntamiento hay minimizado? Porque se trata de nuestro cabildo, de quienes no sólo nos representan, sino que son nuestros empleados. Nosotros somos los que les pagamos y debemos de exigirles que no se enfrasquen en caprichos.

Recalcamos: Alberta no tiene porqué compartir su regiduría. No es un asunto que dependa de ella, sino que se trata de las comunidades indígenas a las que representa. Antes de pedir licencia debió de consultar a los mazahuas-otomíes del municipio, que a través de ella tendrían, por primera vez, un representante en el cabildo.

Así que reiteramos nuestro llamado: Alberta debe de regresar de inmediato a su cargo como regidora. No hay ningún impedimento legal para que no lo haga. Independientemente de la solicitud por 3 meses que pidió, tiene la autoridad para volver en el momento en el que desee. Sólo tiene que notificarlo por escrito al Ayuntamiento.

Esta situación, por la forma tan burda como se hizo, ha calado entre la Opinión Pública. En ese sentido, afecta a la imagen que el alcalde quiere darle a su administración que, hay que reconocerlo, ha iniciado con un gran ritmo.

Sin embargo, muchas de sus acciones positivas (Como el impulso a aguacateros, la clausura de las minas en El Molcajete, la eliminación del cobro en las Unidades Deportivas y el inicio del bacheo, entre otras) se empañan ante esta situación en la que los políticos corruptos han hecho de las suyas… otra vez…

¿Levantadedos?

Por cierto, quien comienza a destacar por su trabajo en el cabildo es el regidor del PRI, Cuauhtémoc Valdez. Se trata de un tablajero maduro, que no puede presumir de tener una profesión. Pero sí tiene algo que a otros les falta: ganas de meterse de lleno en los asuntos del Ayuntamiento y aportar algo.

Es el contraste de su propia compañera, Patricia Ramírez del Valle, quien ha acaparado los reflectores de los medios, pero por razones equivocadas. La esposa del exalcalde Juan Carlos Campos Ponce prácticamente no hace nada. Parece que ese es su plan: sólo cobrar.

Valdez señaló extrañado que en las sesiones de cabildo ha notado que algunos regidores no llegan preparados, ni participan, sólo levanta la mano para aprobar lo que el presidente municipal les pone enfrente. Es decir, pareciera más de lo mismo que ha ocurrido en administraciones anteriores.

No es que esté mal que estén de acuerdo en las propuestas y voten a favor de ellas. El problema es que ni siquiera se puede afirmar que entienden lo que les ponen enfrente. Como representantes populares, los ciudadanos esperamos que vayan al cabildo a analizar los temas.

Es decir, que estudien, que vean los pros y contras de determinado tema que les pongan enfrente, que sean participativos y que, ¿por qué no? Inclusive aporten y enriquezcan las propuestas.

De nada nos sirven regidores que sean como bultos, que actúen como zombis que no piensen y sólo vayan a levantar el dedo y a cobrar. En ese sentido, es oportuna la observación de Cuauhtémoc Valdez. Ojalá y se tomara en cuenta. Este cabildo apenas inicia y puede rectificar y mejorar. Todo ello repercutirá en beneficio de la gente…

Temas Delicados

En relación al tema anterior, argumentaremos porqué es importante que los regidores entiendan de qué se tratan las propuestas y sepan porqué votan: la última sesión de cabildo ordinaria fue la mayor de la que se tenga memoria, pues en una sola reunión se presentaron y aprobaron 35 acuerdos.

Algunos fueron temas poco trascendente, pero que requieren legalmente autorización del cabildo para poderse llevar a efecto. Pero entre ellos hubo otros que quizá requirieron de un mayor análisis.

Vea porque: en el punto 19 se autoriza al alcalde a ejercer gastos por concepto de mantenimiento y conservación de inmuebles por toda la administración. En el 15, 16 y 17 se le autorizan gastos por pago de honorarios, arrendamientos y asesorías, convenios o tratados, respectivamente.

En el punto 23 se autoriza a Herrera Tello para que ejecute y realice obras y/o acciones, compre, celebre arrendamientos y remodelaciones con recursos propios, durante la presente administración.

Para el punto 24 se le da permiso al alcalde de que otorgue subsidios, apoyos y ayudas directas a la ciudadanía “qué más lo necesite”, durante todo lo que dure la administración municipal.

Algunos otros temas similares también se autorizaron. Claro que el presidente municipal debe de tener autoridad y cierta libertad para realizar acciones inmediatas, cuando se requiera y no tener que pedir permiso al cabildo a cada rato.

Sin embargo, ¿saben los regidores lo que le aprobaron? ¿Están conscientes de las repercusiones legales y financieras de su voto? ¿Tuvieron tiempo de analizar cada uno de los puntos por los que votaron?

Reiteramos, el alcalde debe de tener ciertas facultares que le faciliten ejercer su autoridad. Sin embargo, no se le debe de firmar un cheque en blanco, como parece que se hizo, en algunos de los puntos.

No es que dudemos de él, porque no nos ha dado motivos para hacerlo. Sin embargo, era necesario que los regidores establecieran, en algunos puntos, ciertos “candados” para evitar los posibles excesos. Pero no lo hicieron. Y ahí es cuando necesitamos que asuman su responsabilidad.

El Compromiso Esperado

El boletín del Ayuntamiento que habla del inicio del programa de bacheo municipal, señala, en uno de sus párrafos:

“‘Este gobierno municipal, ha sido muy claro, va a ir con todo el peso de la ley, hará los señalamientos precisos ante todas las autoridades fiscalizadoras federales y estatales del estado que guarda el municipio, en sus bienes muebles, inmuebles y su contabilidad’ Aseguró que se rendirán cuentas”.

Sí, se trata de fincarle responsabilidades del exalcalde por las irregularidades y desvíos cometidos. Qué bueno que a Herrera no se la haya olvidado su compromiso. Sólo esperamos no tener que esperar mucho para que se haga realidad.

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