Convertido Campos en un Maistro Albañil

Ricardo Rojas Rodríguez*Zitácuaro.- En el mejor de los casos, el presidente municipal, Juan Carlos Campos Ponce, se ha convertido en un maistro albañil, ya que la único más importante que ha hecho (¿lo único que sabe hacer?) son pavimentos.

Maistro albañil, porque no alcanza el nivel de ingeniero, ya que los pavimentos; especialmente aquellos que realiza con asfalto, son malos. Para muestra de ello, basta con recorrer las calles que el año pasado y a principios de este han sido “rehabilitadas”.

¿Qué otra cosa importante ha hecho el alcalde (además de regalar el terreno que iba a hacer para el panteón, a su amigo canadiense, que prometió cientos de empleos)? ¿Qué problema real solucionará al final de su ya agónico período? ¿Nada?

En ese sentido, la diferencia entre el presidente municipal y un maistro albañil es el sueldo. Nos sale muy caro pagarle más de 100 mil pesos al mes, por solo hacer unos cuantos pavimentos, malos, ¿o no?

Imagínese usted, lector, que tiene un rancho, o una hacienda, y quiere que ésta se desarrolle. Dispone de una cantidad de dinero, no mucha, no poca, para solucionar los problemas principales y, de a poco, avanzar.

Contrata a alguien que le dijo que era capaz de sacar adelante su rancho y le prometió maravillas. Y, bien, le lavó el coco y usted aceptó contratarlo. Le dio toda la confianza para manejar el dinero, le dejó entrar a su rancho y que se instalara a su gusto, para que trabajara mejor.

Pero al paso del tiempo, usted ve que su gerente o administrador hace muy poco, casi nada. No lo que le prometió, no lo que usted esperaba. Le pide cuentas y no le da nada, porque no hay dinero. El recurso que le dio se gastó. ¿En qué? Quien sabe, porque le niega la información.

Además, no sólo no tiene dinero, sino que hay cuentas por pagar a proveedores, que suman una importante cantidad. Su gerente-administrador no se preocupa, porque sabe que las deudas que acumula las firma a nombre del dueño del rancho, no al suyo.

Y, cuando se vaya o lo corran, las deudas se quedarán. Él, simplemente, se “lavará las manos”. Su gerente-administrador no ha sido capaz de poner a funcionar el rancho, a pesar de que contrató un importante número de trabajadores. Más de los que se necesitan. Muchos de ellos, sin una función específica; es decir, no hacen nada.

Por si fuera poco, el gasto para pagar al personal es tan pesado, que casi no hay dinero para otra cosa. Lo raro es que el rancho es pobre, pero el gerente-administrador no. Puede darse muchos lujos; entre ellos, viajes al extranjero. ¿De dónde, si se supone que no tiene otro trabajo, más que el de atender al rancho?

Su gerente-administrador está muy a gusto, muy tranquilo, porque tiene el amplio poder que usted le firmó, para hacer y deshacer en el rancho. Además, sabe que, pase lo que pase, a él no le sucederá nada. Simplemente se irá y dejará el tiradero atrás. Cuando termine con usted, sabe que otra propiedad le espera.

Y usted, ¿qué hace? Nada. Hay momentos en los que todavía cree en las palabras de su gerente-administrador. Pero cada vez son más las decepciones. No obstante, está convencido de que no puede hacer nada, a pesar de que el racho es suyo…

Cualquier parecido del caso anterior con lo que sucede en el municipio es… ¿mera coincidencia?

En ese caso, cabría preguntarnos: ¿Necesitamos una persona que cobre como alcalde, pero que no desempeñe el cargo para el que fue electo? Quizá estaríamos mejor sin presidente. Al menos, el caos, el atraso, el rezago tendrían una explicación razonable.

Un comité de ciudadanos voluntarios que tomara las decisiones sobre lo que se hace en el municipio sería más efectivo que tener un alcalde que, en el mejor de los casos, lo único que hace es pavimentar calles… Y mal…

El Millonario Arte que no Existe

A partir de hace poco más de un año, en los estados financieros del municipio aparece una cuenta que se llama “Colecciones, obras de arte y objetos valiosos”, cuyo monto se calcula en alrededor de 15.5 millones de pesos.

Entonces, no pocos ciudadanos preguntaron: ¿En qué consiste ese arte? ¿Dónde está? No ha habido respuesta… hasta ahora. La contralora municipal preguntó lo mismo y la respuesta de la Tesorería fue que no hay tales obras de arte.

Lo que pasa –según esa explicación, que la contralora incluyó en su último informe al cabildo- es que cuando se cargó el nuevo sistema, se dieron cuenta de que había muchos bienes muebles que no habían sido identificados. Es decir, no sabían de qué se trataba, ni dónde estaban.

Entonces, como no se les pudo clasificar, a la Tesorería se le hizo fácil ponerlos en la cuenta de Obras de Arte. Es decir, como si fuera un cajón a donde se ponen las cosas que uno no sabe qué hacer con ellas.

Lo anterior quiere decir, que no hay tales obras de arte. Es más, muchos de esos más de 15 millones de pesos no existen. Es dinero imaginario que se utiliza para aparentar que hay más activos (dinero) en el erario y que las finanzas están más equilibradas; es decir, que el pasivo no se vea tan grande…

Morelia: Fórmula Para el Desastre

El presupuesto federal 2015, recientemente aprobado, trae consigo muchas sorpresas. Algunas son malas. Tal es el caso de la autorización de 300 millones de pesos para construir el camino a la Loma de Santamaría, en Morelia.

Aunque no se trata de un tema directamente relacionado con la región, es claro que todo lo que ocurra en la capital nos repercute indirectamente a todos los michoacanos. Y este es un caso grave.

Veamos. En los últimos años, un grupo de ciudadanos se ha organizado para impedir el camino a La Loma. Se trata de una vía rápida que permitirá que la zona lujosa de Altozano se comunique más rápido con el resto de la capital.

Y es que, al momento de invertir su dinero, los ricos de Morelia no se dieron cuenta (o no quisieron darse cuenta) de que sus terrenos en Altozano no tenían comunicación directa con el resto de la ciudad.

Actualmente, para llegar de un lado a otro existe sólo una calle que todo el tiempo está congestionada, lo que hace de ese recorrido toda una pesadilla. Un “experto” ideó la solución: un costoso túnel que atraviese la Loma de Santamaría.

La obra, por principio de cuentas, no será pagada, ni un peso, por los riquillos a quienes beneficiará, porque gracias a ella podrán incrementar sus ganancias, sino por el gobierno (es decir, por los ciudadanos).

Por otro lado –y esto es lo más grave- el túnel pasaría por una zona de fallas geológicas, que ya de por sí es inestable. Su construcción implicaría agravar el riesgo de derrumbes y deslaves de una zona densamente poblada, con las tragedias que esto implicaría.

Ese riesgo está científicamente comprobado. Así lo afirman dictámenes no sólo elaborados por especialistas de la Universidad Michoacana, sino también de la Universidad Nacional Autónoma de México.

A pesar de ello, el proyecto sigue adelante. El dinero y la influencia de los millonarios pueden más que el bienestar de los capitalinos. Los trabajos no han iniciado, no por conciencia de las autoridades, sino porque no había presupuesto para ello.

Pero ya lo hay. Dentro del presupuesto federal se destinaron 300 millones para hacer esa obra, de los 500 que se calcula que costará. Todo parece indicar que pese a la oposición de los vecinos y las recomendaciones de los especialistas, el próximo año comenzará a realizarse el túnel.

Desde que comenzó a planearse este camino se ha propuesto otra alternativa. Tendría otro trayecto que respetaría La Loma. No tocará terrenos inestables y costaría más barato y beneficiará a un mayor número de personas. Pero no se ha considerado, porque pasaría por colonias y asentamientos pobres, antes de llegar a Altozano…

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