Impunidad Partidocrática

  1. en D. Joaquín R. Benítez Vera*La palabra impunidad ha sido definida por la Real Académica Española, como “la falta de castigo”, es decir, el estado de excepción ante las conductas que quebrantaron alguna ley o norma y que por ese motivo debieron de ser castigadas. En México se respira, ve, siente y vive la impunidad en el sistema político; impunidad es un adjetivo indisoluble al hablarse de política partidaria.

Los políticos mexicanos, desde hace décadas, han firmado un pacto no escrito de protección y falta de castigo; un acuerdo cíclico, sexenal o de trienios, en el que los actuales gobernantes protegieron a sus antecesores con la finalidad de que sus sucesores también lo hagan y respeten las reglas del juego perverso que han implementado.

Los partidos políticos, ante la opinión pública, hacen sus pronunciamientos sobre los actos de corrupción de su estirpe, los panistas se ofenden y piden investigar el origen de los recursos de la llama “Casa Blanca” del matrimonio Peña- Rivera; por su parte, los priistas, en un acto revanchista, piden indagar el desvío de recursos públicos empleados en la construcción de la “estela de luz”; lo dimes y diretes en las tribunas y medios de comunicación son una constante, sin embargo, no se actúa, no se investiga y mucho menos se castiga.

Políticos millonarios existen en todos los partidos políticos, ya que han sabido desviar los recursos de las cuentas públicas hacia sus cuentas privadas; antes lo hacían de manera directa y cínica, ahora lo hacen a través de terceros (prestanombres), con el mismo cinismo pero con mayor ambición; anteriormente se trataba de guardar las formas pero ahora hay un exhibicionismo, ya sea en revistas de alta (súper sic) sociedad, la televisión o redes sociales.

La putrefacción de la impunidad ha realizado una metástasis [proceso de propagación] en todo el sistema político, desde el Presidente de la República hasta empleados municipales de primer nivel; ya no existe la vocación de servicio ahora solo es la de servirse, la de llegar al poder para pecar en el arca abierta y seguir absorbiendo los dineros públicos.

¿Hasta cuándo se seguirá viviendo en la impunidad política-gubernamental? Ya no puede ni debe tardar mucho, pues el sistema político y social está sostenido con alfileres, la indignación el pueblo se hace sentir cada vez más y de no realizarse un cambio, se tendrá una bomba de tiempo en las manos; aunque ilusorio, se imaginan si la actual administración federal rompiera ese pacto silencioso de impunidad con el PAN, e investigara y castigara los desvíos de recursos de las administraciones caldenoristas y foxistas, ¡se abriría la caja de pandora llamada justicia!, pues a su vez los actuales gobernantes priistas tendrían que resistir la tentación de sustraer los dineros públicos, para que en el futuro no sean también llamados al banquillo de los acusados; utópico sí, imposible no creo.

Mientras la justicia llega y la impunidad se fortalece, los gobiernos actuales apuestan a una política de miedo, ya en el pasado les ha funcionado, y ahora, quieren volver a activarla, mediante el llamado “uso de la fuerza pública del Estado”, legal sí pero ilegitima en muchas ocasiones; ¿pero qué pasaría si perdemos el miedo? La unión hace la fuerza, se ha dicho, y es verdad, al unirnos perdemos el miedo y es cuando surge nuestra indignación, y al estar indignados nos volvemos acción, salimos a las calles, escribimos en los medios, participamos de una u otra forma, y ese accionar pone en movimiento el ajuste del sistema y por consiguiente su cambio.

Perder el miedo y tener esperanza se traduce en el temor del gobierno y la clase política, acostumbrada a que no se les exija, a no ser juzgados, a no ser descubiertos en sus fechorías y sobre todo, a no ser castigados, pero si como ciudadanos nos organizamos y reclamamos nuestros legítimos derechos, muy a su pesar, los políticos tendrán que actuar en contra de sus pares, si no quieren que la bomba les estalle, como ha sucedido en muy pocos casos.

Debemos exigir castigo para los Abarca y su esposa, Moreira, Gutiérrez de la Torre, Bours, García Luna, Aguirre Rivero, Campos Ponce, Romero Deschamps, Gordillo, Granier, Herrera, etc., y contra todos aquellos políticos corruptos que han salido impunes, que tiene nombres y apellidos pero que no han sido descubiertos ni ventilados, pero que sí tiene una responsabilidad que no ha sido investigada, debido a la impunidad que impera en este México sangrante, doliente, maltrecho, golpeado e injusto.

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