Las Celebraciones Oficiales Según Campos

Ricardo Rojas Rodríguez*Zitácuaro.- Algo que la gente no le perdona al presidente municipal, Juan Carlos Campos Ponce -y será uno de los temas por lo que será recordado-, es el cambio de fecha de la tradicional feria de Zitácuaro. Esta semana dio oportunidad para que le reprocharan por ello, al cancelar el desfile del 20 de noviembre, de forma unilateral, de último momento.

Enseguida comenzaron los comentarios sarcásticos, en las pláticas informales, en las redes sociales, que no son sino una forma de los ciudadanos de desahogarse, ante los desplantes ególatras del alcalde.

Se le recordó el cambio de la feria, que ha calado hondo en la conciencia social; que si el desfile del 20 de noviembre se realizará en diciembre y Pancho Villa irá vestido de Santa Claus; que si también piensa cambiar de fecha la navidad. Si hasta un video en donde Hitler se molesta con el presidente de Zitácuaro por la cancelación del evento.

Quizá en otro tiempo, cancelar un desfile (no ha sido la primera vez, claro) no sería para tanto. Pero en el caso de los zitacuarenses y el presidente ya estamos como los matrimonios a fuerzas: cualquier cosa es motivo de reproche, y comienzan a salir los detalles anteriores y se convierten en reclamos. Así estamos.

Pero, a ver, veamos, ¿Por qué canceló el presidente municipal un desfile que ya estaba organizado y listo para comenzar, a sólo pocos minutos del inicio? De entrada, porque quiso y porque pudo.

El argumento que esa mañana comenzó con lluvia. Estaba nublado y aparentemente el agua duraría todo el día. En una entrevista con Mizitacuaro, dijo que lo cancelaba para “prevenir alguna cuestión, sobre todo de enfermedad. Ahorita hay mucha gente con algunos síntomas…

“En el caso de un servidor, yo ya había casi anunciado que no iba a desfilar porque tengo 15 días que no he podido salir de la enfermedad. Entonces, imagínate, exponer a toda la gente a que se moje, que por algo se vayan a enfermar. Y ya sabemos, también dirán que la culpa la tuvo el presidente”.

Así que su gran argumento es que él estaba enfermo y no iba a desfilar. Entonces suspendió el evento para que la gente no se mojara y los niños no se pudieran malos, porque le iban a echar la culpa. Qué excusa tan absurda, tan tonta.

Y, como suele suceder, el clima le jugó una mala pasada, porque la llovizna se terminó antes de la hora del desfile y no volvió a caer nunca más, hasta el momento de escribir la presente entrega un día después.

Creemos que no era argumento válido. Pero, en todo caso, él no podía, de manera unilateral, tomar esa decisión. Explicamos: el desfile es un evento compartido. Sin la participación de decenas de escuelas, de miles de alumnos, no se puede hacer. No es sólo el presidente, sino gran parte de la ciudadanía.

Hace 2-3 años, cuando el clima de inseguridad era tremendo, las escuelas tomaron la decisión de no desfilar, para no exponer a sus alumnos. Costó mucho trabajo que volvieran a confiar. Y ahora había interés y entusiasmo en participar.

Desde hace semanas comenzaron a ensayar, a organizarse. Se compraron uniformes y vestuarios que ese día iban a lucir; ello, con lo que implicar hacer un gasto extra, en estos momentos de crisis.

Entonces, si se veía la posibilidad de que el clima podría afectar el desfile, se debió de convocar a los directores de las escuelas participantes, para que se tomara una decisión al respecto. Pero no, fue una ocurrencia del alcalde, porque estaba enfermo y no quería ponerse más mal.

Pero los jóvenes ya estaban listos. Por su fuera poco, ya estaban en El Águila, en espera de que iniciara; el presidente no comisionó a nadie para que fuera avisarles. Hasta que alguien les comentó que siempre no, se retiraron, con uniformes nuevos, con sus arreglos, con todo.

Hubo muchos afectados. Sólo porque quizá esa mañana el presidente sintió frío, vio que llovía y decidió que mejor suspendía el desfile, porque eso era lo que le convenía a él. Se le olvida que el municipio no gira en torno a él. Se trató, como mínimo, de una falta de respeto a los zitacuarenses. Pero, ¿le importará? Claro que no…

Por cierto, está pendiente el tema de la feria. El mismo clima se encargó de demostrarle que su decisión de cambiar la fecha no era la adecuada. El primer año fue un fracaso. El segundo, por el estilo.

A él quizá no le importe, pero a la gente sí. Le queda una feria más. ¿Qué hará? ¿Reconocerá que se equivocó y corregirá? O persistirá en su necedad y aprovechará para cambiar otros festejos importantes a su gusto y necesidad…

PRI: Dedazos y Convenciones

El proceso electoral está en marcha. Los Comités Distritales se instalaron el pasado 20 de noviembre. ¿Qué sigue? Designar candidatos. El PRI se adelantó y, en el Consejo Político Estatal definió los métodos que utilizará para nombrar a sus abanderados.

Son dos las formas: la convención, en la que los aspirantes se someterán al voto de los delegados. El otro método es el clásico dedazo, que esta vez se bautizó elegantemente como Comisión de Postulación.

Los candidatos a gobernador y a presidentes municipales serán designados por Consejo Político. Es decir, la especie de elección interna, pero sólo entre delegados, que representan a los sectores y organizaciones del PRI; es decir, a los grupos.

Así que, en teoría, cualquier aspirante podría inscribirse al proceso; bueno, al menos aquellos que superen los “candados” que seguramente pondrán para cerrarle el paso a la mayoría.

En el caso de Zitácuaro, por ejemplo, podríamos ver la interesante competencia de Juan Carlos Orihuela, contra su primo Juan Antonio Ixtláhuac, contra José Alzati, contra cualquier otro aspirante. Claro el que tenga más delegados de su lado será el que gane.

Para la elección de los candidatos a diputados locales y federales, algunos distritos serán por convención y en otros por postulación. En el caso de Zitácuaro, en ambos casos están reservado para éste último método.

Es decir, todo puede suceder, porque los candidatos a diputados por Zitácuaro serán los que decidan en Morelia. Entonces, es claro que el alcalde Juan Carlos Campos Ponce tiene posibilidades. Así como Amado Contreras y la misma Sonia Rivas, que podría repetir, luego de su primer intento fallido, porque ayudaría a cubrir la cuota de género.

La postulación le dará amplio margen de maniobra al PRI, para posibles negociaciones cupulares con otros partidos. Es decir, podrían enviar a candidatos débiles, sacrificables, perdedores, para ceder posiciones ante la oposición, a cambio de algo.

¿Quién tiene el sartén por el mango en la Comisión de Postulación? La titular es la senadora Rocío Pineda Gochi, quien fue encumbrada por Fausto Vallejo, pero que ahora está subordinada a su compañero de fórmula, nada menos que Chon Orihuela. Éste, a su vez, es cercano de la dirigencia nacional y el comisionado Alfredo Castillo.

Así que será interesante ver cómo juega el PRI sus piezas, en su afán de conservar el estado y la mayoría de las posiciones que actualmente tiene en su poder, pero que peligran por el mal trabajo realizado…

También el PRD se prepara para definir su método de selección. El próximo domingo realizará su Consejo Estatal. El orden del día señala que se aprobarán las convocatorias para la elección de candidatos a gobernador, alcaldes y diputados.

Previo a la decisión, habrá negociaciones, porque se prevé que el reparto de posiciones, de acuerdo a la importancia de la tribu, como se estila en ese partido, se “consense” de antemano.

De hecho, discretamente ha habido reuniones entre los grupos, a través de “mesas de diálogo”, para hacer la repartición, municipio por municipio. Así que habrá problemas sólo en aquellos casos en los que no se llegue a acuerdos, porque algunas tribus no quieran ceder. Esperemos sólo unos pocos días para conocer el método y las fechas…

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