Estalla la Crisis del Sapas

Por Ricardo Rojas Rodríguez*Zitácuaro.- Años de abusos, robos y desfalcos en el Sistema de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (Sapas) de Zitácuaro finalmente estallaron. La crisis de agua que sufre la ciudad es consecuencia de malos gobiernos y administradores corruptos que ahora disfrutan del botín que se llevaron, impunemente.

Mientras, como suele suceder, son los ciudadanos los que pagan las consecuencias; en especial, aquellos que viven en colonias populares y marginadas. Es decir, los platos rotos de la corrupción los tienen que costear los que menos tienen.

Irónicamente, a quien le estalló el problema entre las manos es alguien que no tiene culpa de la irresponsabilidad de los al menos 3 gobiernos municipales anteriores, aquel que fue el que hizo del Sapas un sistema fuerte técnica, económica y financieramente: el ingeniero Alejandro Zúñiga Camacho.

Los ciudadanos que padecen el agua no quieren saber quién fue el que provocó el problema, sino quien tiene que solucionárselo. Y han emprendido una campaña en contra del ingeniero Zúñiga, alentada por aquellos que pagaban cuotas simbólicas (o, de plano, nada) y que ahora son obligados a cubrir la tarifa completa.

Si alguien ha sido metido en cintura por el director del Sapas han sido aquellos a quienes José Antonio Garduño y Alejandro Bautista Suárez les hicieron descuentos generosos o les pusieron tarifa de cero pesos. Y no son gente de escasos recursos, porque ellos sí les cobraron completo, sino a individuos de dinero o que presumen de “palancas”.

¿Por qué hay desabasto, entonces? Porque el sistema está destrozado. Ni Garduño ni Bautista destinaron dinero a mantenimiento preventivo. Ahora, las bombas de los pozos y las instalaciones de los manantiales y tanques de almacenamiento están en tan malas condiciones que casi se descomponen con que sople un aire fuerte.

Ahora hace falta de todo. Desde un tornillo y una pala, hasta bombas nuevas y reemplazo, mantenimiento, nuevas instalaciones eléctricas y reacondicionamiento de tanques y redes.

Si los anteriores directores del Sapas no destinaron dinero a mantenimiento, entonces dónde está el recurso. Uno pensaría que quizá reforzaron el sistema administrativo o construyeron instalaciones propias para el organismo operador. Pero no.

Por el contrario, dejaron el sistema en números rojos, con grandes deudas. Hubo un desfalco descarado del recurso del organismo por parte de los últimos directores, quienes fueron solapados por los respectivos alcaldes, quienes les permitieron hacer y deshacer con los bienes de la institución.

Y, quién sabe, quizá no necesariamente los solaparon, sino que se trató de complicidad para sacarle al Sapas lo más que se pudiera. Inclusive, hay que recordar que el anterior director, Alejandro Bautista, no sólo se gastó el dinero de los usuarios, sino también el de los trabajadores.

El Sindicato Único de Empleados Municipales (Suem) continúa su denuncia por peculado en contra de Bautista y del exalcalde Juan Carlos Campos Ponce, porque los más de 4 millones de pesos que les descontaron de cuotas por servicio médico no fueron pagados a la institución correspondiente. ¿Dónde está el dinero? Sólo ellos saben.

Así que junto con el descuido de las instalaciones de agua, también provocaron un daño financiero al sistema. El equipo está en malas condiciones y no hay dinero para mantenimiento; por el contrario, se heredaron deudas.

Por otro lado, no invirtieron en mantenimiento ni tampoco en dotar a Zitácuaro de nuevas fuentes de agua. Actualmente, los pozos y manantiales de los que dispone el Sapas fueron los mismos que dejó el ingeniero Zúñiga hace 20 años.

Así que la crisis de abasto de agua no sólo es lógica, sino inevitable: las fuentes de hace 20 años ya no dan el mismo volumen de agua que hace 2 décadas. Los pozos se han desgastado y los manantiales casi se han secado.

En este mismo período de tiempo la población ha crecido. El censo del 2000 decía que Zitácuaro tenía una población de 138 mil habitantes. 10 años después, 155 mil habitantes; es decir, a estas alturas prácticamente son 30 mil personas más en el municipio. Esto es menos agua para más usuarios.

Desde que llegó al Sapas, hace poco más de 6 meses, Alejandro Zúñiga advirtió la grave crisis, pero no se quedó de brazos cruzados. Ha declarado poco en contra de sus antecesores. Por el contrario, puso manos a la obra con el mantenimiento de tanques de abastecimiento y cloración del agua, para asegurar su calidad.

Asimismo, tuvo que encargarse del problema de la Barranca del Diablo que en el mes de octubre se desbordó y tiró un edificio. La dificultad con la que se ha enfrentado es la falta de dinero.

Para allegarse recursos endureció el cobro contra los usuarios morosos y ajustó tarifas a los que recibieron “descuentos” generosos. Esto causó inconformidad generalizada, porque es obvio que nadie quiere pagar más, cuando se recibe el mismo servicio o menor.

Sin embargo, no había de otra. Se cometieron errores e injusticias, sí, los hubo. Y en este caso, se debe de remediar, porque no está bien que quienes no la deben paguen los abusos de otros.

Parte del trabajo a realizar era urgente rehabilitar el pozo número 2, porque la falta de mantenimiento había provocado que se tapara y prácticamente había dejado de dar agua. Sin embargo, esto provocó un problema de desabasto que quizá no se anticipó, porque debido a la temporada de estiaje, el problema se agravó.

Y si a esto se le suma que se quemó la bomba (la misma falta de mantenimiento) del manantial de El Cangrejo, la situación se tornó caótica. Cierto, no hubo capacidad para atender a la gente y es obvio que la gente esté molesta. El agua es un recurso indispensable y su falta de suministro es responsabilidad de la autoridad.

Así que pese a que se ha atendido el problema de años de irresponsabilidad, no se pudo evitar que la bomba de tiempo que era el Sapas estallara. La problemática no se ha solucionado. Falta mucho tiempo, mucho dinero, mucho trabajo.

Porque aparte de la rehabilitación integral se requiere urgentemente la perforación de nuevos pozos, para tener el agua que se requiere. Así que, ¿qué hacer? Los ciudadanos tienen que exigir, vigilar y supervisar, claro. Pero también colaborar con la parte que le corresponde.

Nuestra ayuda es necesaria. Pero no debe de ser incondicional. Es necesario que todo lo que maneja el Sapas sea difundido y publicado. Esto es, que haya claridad en el manejo de los recursos y en las acciones. De todos dependerá que el Sapas vuelva a ser el organismo fuerte, como en el pasado…

Nueva ley, más Obligaciones

Este lunes se realizó en Zitácuaro un foro para modificar la Ley Orgánica Municipal. Es un ordenamiento importante, porque se trata del que regula la vida de todos los Ayuntamiento. Se habló de que la actual es una norma rebasada, que ya no responde a los requerimientos actuales. Y es cierto.

Se requiere una nueva ley que establezca reglas claras para las autoridades municipales. Pero no para darles más privilegios y manga ancha (¿más?) para el manejo de los recursos, sino para establecer obligaciones más estrictas de quienes se “sacrifican” para servirnos a los ciudadanos.

Así que no estaría mal que, ya que se propone elegir a un alcalde sustituto, que asuma funciones si el actual deja el cargo antes de tiempo, que también los regidores se sometan a votación por separado, no como parte de la planilla del presidente.

Por ejemplo, es necesario, urgente, que el cargo de regidor deje de ser una beca con gastos pagados por 3 años. Los ediles cobran bien, así que deben de ponerse a trabajar de tiempo completo. Que se les exija resultados, en función de su salario. Asimismo, que exista una contraloría ciudadana que esté vigilante de los recursos.

El primer paso sería que el contralor municipal sea elegido por los regidores de oposición o por consulta popular. De esta forma se garantizaría la imparcialidad de quien fiscaliza la aplicación de recursos. Actualmente, este funcionario es nombrado por el alcalde y como le debe el trabajo, no se atreve a cuestionarlo.

Más obligaciones en materia de seguridad, de vigilancia ecológica, de educación, de salud, de control de salarios. Todo eso es necesario. Esa sería una nueva Ley Orgánica que valga la pena. Lamentablemente es soñar, porque quienes aprueban la norma que regirá a los municipios son políticos… al igual que los alcaldes. Es decir, juez y parte…

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  1. Mira como cambian las cosas, o como el dinero cambia a la gente, recuerdo que a la admnistracion anterior le dabas hasta ´por debajo de la lengua, a cada rato decias que no informaban nada que no publicaban nada en el portal que nada de transparencia y ahora al enano ratero lo ensalzas supongo que el dinero que te da por publicidad te hace cambiar tu punto de vista que bueno
    aunque ahora la pagina de sapas ni apartado de transparencia tiene la corrupción a la vista en el pseudoperiodismo zitacuarence. Mira Que Raro!!!

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